jueves, 11 de febrero de 2010

Ahi se viene Perú

Ahi se viene Perú. Cruzamos una linea imaginaria que existe pero no se ve y cambia todo. o no cambia nada en realidad? o si? Cambió la hora, se caen sesenta minutos del reloj pero el sol sigue en el mismo lugar; cambia la bandera pero el viento empuja ambas para el mismo lado; un hombre me despide de un margen y otro me recibe del otro, uno es peruano y el otro boliviano pero ambos son aymaras originarios de la región y ahi se confunde todo. Que caprichosa es una linea en un mapa? Aca estoy yo y alla estás vos y no pases para aca porque no sos bienvenido; o si? si sos igual a mi.

La memoria me tira un recuerdo del colegio: "traigan un mapa político de América para mañana". político???!!! ahora entiendo todo. Con razón me gustaban mas los mapas físicos. Cuando llegará el momento en que derribemos desde hoy y para siempre las fronteras que algún gil dibujó sobre un papel para dividirnos "politicamente". Si un mapuche chileno es igual a un mapuche argentino y un coya es igual en La Quica que en Potosí, o no? Otra vez un malambo en la cabeza y no lo se bailar. Que poco aproveche las clases de Rubén en Humahuaca. Este viaje me esta haciendo sentir un poquitito mal. Mejor cruzo el frontera, atraso el reloj y una bandera baila para acá y otra para allá. Basta, no vaya a ser que me caiga del mapa y me quede entrelineas. Además tantas preguntas sin respuestas marean. Cruzo el puente sin mirar, sin preguntar, sin cuestionar. Ahora si, no hay dudas, estamos en Perú.


Esperen, esperen, esperen, adonde van tan alegres y contentos? Salir de Bolvia es fácil pero entrar en Perú puede complicarse. Invasión de frontera por salir con cédula y querer entrar con pasaporte. Cachetazo al rock. Dos opciones: pagar multa o salir corriendo, pero el aire se fue de joda y la mochila pesa un mamut. Gracias al Mister Lincoln que existen los billetes verdes, no hay nada que no arreglen veinte verdes bajo un escritorio con su correspondiente cara de poker de ases. Ahora si, estamos en Perú. Veinte dólares menos pero dicen que vale la pena. Vamoaver che.



Asi fue nomas, atravesamos el limite geográfico denominado frontera convenintemente inacordado entre Perú y Bolivia. No es mas que un puente que divide mucho mas de lo que une y en verdad cambian bastantes cosas. Se nota que Bolivia es uno de los países mas pobres de América y Perú uno en franco ascenso y desarrollo. Dejamos para Galeano la crítica al desarrollo latinoamericano segun quien, que y para quien. Sin dudas las venas siguen abiertas vomitando sin cesar.


calles de Cusco


De la frontera llegamos a Puno, de Puno a Cusco y en Cusco me pierdo de amor por la ciudad. Hay escondido sabor a misterio inca en todo sus rincones y calles. Esta construída sobre las ruinas de la antigua capital del Imperio Inca, saqueado, destruído y aniquilado en nombre de los Reyes Católicos de España. Pero el Inca deja algo mas que sangre en la tierra, deja sus huellas, deja señales. Así entre majestuosas Iglesias, construcciones hispánicas y edificios neoclásicos y barroco, se mezclan muros, santuarios, terrazas de cultivo y solares de origen incaico.

Plaza de Armas, Cusco


Lamentablemente la ciudad esta vacia porque hace poco hubo un tremendo temporal con alud incluído en la zona de los santuarios incas. Si Cusco estuviese en el primer mundo se habria declarado estado de emergencia ecológica y sanitaria y habría casquitos de colores asistiendo "humanitariamente". Pero Cusco tiene cuna sudamericana y solo vienen manos hermanas. La nuestra no es una excepción.



Gracias a Dios o mejor dicho a MamaPacha, Machu Pichu y el valle sagrado con todos sus santuarios han quedado intactos solo que no se puede acceder. El alud se llevo las vias del tren que la avanzada civilización del siglo XX construyó pero no pudo hacer lo mismo con las piedras encimadas, unas sobre otras, por el inca del siglo XV. Maravilla de la humanidad, ironía del destino.

Por lo tanto no pudimos hacer mucho mas que recorrer la ciudad y dar una mano solidaria. Machu Pichu quedará para otra visita en otro momento y con otros amigos (guiño cómplice a mi hermano del alma). En este momento, la única forma de acceder a la ciudad sagrada de los incas es en helicóptero, pero para eso hay que tener muchos verdes o su amigo de aventuras conquistadoras conocido como euro. Miro mi bolsillo y se me escapa un lagrimón de tango. Otra vez será. Segundo cachetazo.

camino a Arequipa



Pasamos unos días, disfrutamos de las delicias gastronómicas preparadas por manos de madre en el mercado, paseamos, descansamos y salimos para Arequipa, al suroeste del Perú, llegando a las costas del oceano pacífico. De valles sembrados y montañas de picos nevados pasamos a desiertos de arena y roca. En el medio, como un oasis, esta Arequipa, la ciudad blanca, llamada así por sus antiguas construcciones en sillar, una piedra volcánica de la región. su espléndida y reluciente arquitectura hispanica posibilitó que la UNESCO declare al centro de la ciudad patrimonio cultural de la Humanidad. Es un gran ejemplo de preservación y refuncionalización del patrimonio arquitectónico. Se pueden visitar iglesias, conventos y casonas tambien construídas en sillar en un estado impecable de conservacion, como asi tambien han sabido adaptar las construcciones hispanicas a nuevos usos evidenciando un ingenioso y respetuoso criterio de adaptación.

calles de Arequipa
 

Arequipa es una hermosa ciudad para descubrir y apreciar, sin olvidar los circuitos turísticos en sus alrededores. Pero el norte nos viene llamando y envia un grito desde el horizonte. Se esta haciendo largo y agitado este viaje. Mochila a la espalda y salimos otra vez a la ruta. Pero justo antes de cruzar el umbral, maravillosa sensación del viajar, el viento trajo una copla que nos dijo: "playa, Camaná". Tentación de arena y sol. Cambio de rumbo. Que alguien agarre el timón por favor. El norte puede esperar, es un poco nomás, basta de gritos. Pequeño desvio hacia el oeste, tan solo unos grados, a Camaná nos fuimos y a Camaná llegamos sin saber muy bien donde ibamos ni porque. Esta ahicito en el mapa.

 calles de Arequipa

Asi el camino nos llevo al oeste y el océano pacífico capturó mi mirada para no devolvermela por cuatro dias que acampamos en la playa. Alfombra de arena, cielo de estrellas y muros de horizontes teñidos de rojo atardecer, agua y sal. Que cautivante esa sensación de paz y libertad que genera el mar. Que alegría despertar con el sonido de la marea subiendo y bajando. Pero no todo lo que brilla es oro dijo un gaucho criollo y el pescado y los mariscos fritos en la arena no vienen solos. Patada al higado aunque esta vez las nanas no me tocaron a mi. Cien metros libres en segundos. El baño empieza a quedar cada vez mas lejos que nunca.


atardecer en Camaná

Y otro gaucho me dijo no hay dos sin tres ni tres sin cuatro y salió rajando con mi celular. Perú nos esta cacheteando mal. Esta vez me dolió feo, muy feo. Como duele perder. No es la pérdida en si, ni la falta, ni la ausencia. Es que cuando se viaja asi como nosotros, con rumbo pero sin tiempo, con mas preguntas que respuestas, mas en busqueda que con motivos, tu mochila es un mundo, lo que se va no vuelve mas y lo que no vuelve mas solo queda extrañarlo. Ahora todo toma su real valor, su real sentido, todo se valorá mas. Lo que ya no esta, pero por sobre todo lo que esta. Cuanto valor tiene ahora una palabra de afecto, un abrazo amigo o un beso enamorado. El camino deja cosas atras pero siempre se puede desandar los pasos en busca de esa piel que se hizo recuerdo y mis manos extrañan acaricar. Otro gaucho con autoridad paternal me dijo sarna con gusto no pica. Un hijo sabe escuchar.

un hombre mira al sudeste y se siente el hombre mas fliz del mundo,
playa, mates y las orugas, nada mas falta
 

Pero asi es la vida. A veces te saca y otras te da. Habra que buscar una ola con cara de amigo que nos lleve a buen puerto. Improvisamos una tabla de surf con la mochila y nos subimos a la primera que pasa. La cara no se la veo pero otra no hay. Agarrate que hasta Lima hay lugar. Basta de cachetazos. Vamos por algún mimo que nunca viene mal. Por allá sigue Perú.


(perdonen la falta de mas fotos. cualquir queja dirigirse al gaucho, pero tengan cuidado, yo no me hago responsable.)

martes, 2 de febrero de 2010

AMERICA de Pie


Concluye nuestro recorrido por Bolivia. Los caminos por nuestro hermano país se terminan aunque, claro esta, son interminables. Bolivia siempre esconde nuevos rincones por descubrir; es como una fuente inagotable de sorpresas y emociones. Pero las emociones más fuertes llegaron al final y es esa sensación de final la que me hace vivir con más intensidad y entrega.


Primero fue el camino del Che, después volver a La Paz. Ahí vi una Bolivia diferente a la que retenía en mis recuerdos. Aquel país escindido que hace dos años atrás vi pelear en las calles por su pasado, presente y futuro a fuerza de gritos, golpes y estallidos intentando salir del barro y la opresión para levantar su frente al sol; hoy lo vi de pie, seguro y orgulloso de si mismo. Quien puede predecir el destino de ese reclamo? Pero también quien puede negar la legitimidad y la honestidad del mismo? Todos los ríos nacen en una vertiente y desembocan en el mar. La vertiente de este reclamo es clara: nace de un rugido desde el interior de esta tierra latinoamericana desangrada, saqueada y cansada de estar condenada a ser dominada y sirviente. El Mar? Es un ideal, una esperanza, una utopía con pretensión de realidad que se construye día a día en el camino de la lucha y la movilización. Y es el camino y la lucha lo más importante, lo único valido, porque en la lucha se da sentido y se reivindica la dignidad de ser latinoamericanos. Este fue el mejor de los regalos que Bolivia me dio.


Llegamos a La Paz temprano por la mañana junto con Paula, Vanesa y José. Tan temprano era que la ciudad apenas estaba abriendo sus ojos y todo estaba cerrado. Nos quedamos en la Plaza San Francisco mientras todo empezaba a tomar su ritmo. Y no tardo mucho. En un par de horas pasamos de la tranquilidad y el silencio a un bullicio generalizado y una vorágine de gente y autos de aquí para allá.


Plaza San Francisco


La Paz es una ciudad enorme pero atractiva tanto por su fisonomía como por su gente. Esta ubicada en un valle rodeado de montañas como una olla gigante de tierra y ladrillos. En la base de la olla se encuentra el centro de la ciudad con grandes edificios modernos y construcciones antiguas. Las paredes de la olla son las montañas revestidas por viviendas de ladrillos sin recovar (tradición constructiva o el bolsillo quedo corto) con una ingenio sin igual. Como toda ciudad tiene sus sectores, hacia el norte los barrios mas humildes, el Alto y hacia el sur los barrios mas pudientes, pero siempre con un factor común: las montañas que todo lo rodea y no hace distinción de clases, abrazando a unos y otros como una madre que cuida a sus hijos.

Algunos aprovecharon las horas para dormir una siesta.

Cuando finalmente abrió sus ojos, pudimos alojarnos en un hostel y nos enteramos que dentro de unos días era la asunción de Evo Morales a su nuevo mandato presidencial. Primero se realizaba una ceremonia aymara y al otro día el acto oficial en la ciudad. Como nos quedaban un par de días libres en el medio y la quietud no es un rasgo característico de nuestro viaje, nos fuimos a pasar unos días en un pueblo cercano a La Paz llamado Coroico.



camino a Coroico

Coroico se encuentra en la selva amazónica boliviana. Se llega a través de un camino de montaña que deslumbra por sus paisajes. La ciudad ostenta el titulo de “Primer Municipio Turístico” y se nota; esta repleto de turistas y parece más Villa Carlos Paz o Villa Gesell que Bolivia. Así y todo es un lugar increíble, es un caserío ubicad sobre el lomo de una montaña rodeado de una vegetación exuberante. Se puede caminar por senderos rodeados de árboles frutales y florales de una humedad que refresca y la temperatura es ideal. Por fin salen las ojotas y la bermuda de la mochila.


En Coroico


Pero tenemos un viejo amor llamado lluvia que nos sigue los pasos y mucho no nos dejo desfrutar. Descanso merecido y de vuelta a La Paz. Además se venia la asunción de Evo.

Para agregarle condimento a las cosas, la ceremonia de Asunción se realizo el 21 de enero, un mes exacto desde que partimos de Hurlingham. Casualidad o causalidad? Fue un gran regalo para festejar. Como en el primer mandato, primero se realizo una ceremonia aymara (comunidad indígena de la cual Evo es originario) en un sitio arqueológico perteneciente a las civilización originales llamado Tiawanacu, ubicado en la afueras de La Paz. El día empezó con una caravana interminable de gente yendo hacia el sitio en buses, autos y todo tipo de transportes. Nosotros llegamos temprano con un grupo de extranjeros y rápidamente ingresamos al predio destinado a la ceremonia. Era increíble ver ríos inagotables de gente llegando a ver la ceremonia. Fue una gran movilización donde nos encontramos con grupos indígenas, agrupaciones sociales, pobladores nativos y extranjeros de todas partes del mundo confraternizando en una sana comunión de interacción cultural. La ceremonia transcurrió de acuerdo a la liturgia indígena por la cual Evo Morales recibió la bendición de sus ancestros. Mientras tanto entre la gente todo era una gran celebración con música, bailes y mucha comunicación. Terminada liturgia continúo con el discurso de Evo y el final de la Ceremonia.




Ceremonia de asuncion en Tiawanacu

 Fue una experiencia muy enriquecedla. Realmente emocionaba la devoción de la gente y tantas banderas y whipalas blandiéndose al viento en un solo grito de alegría y esperanza ¡¡¡Jayaya Bolivia!!! ¡¡¡Jayaya Evo Morales!!! El día dio paso al atardecer y salimos de regreso a La Paz. Habíamos arrancado muy temprano y el cuerpo pasa factura sin pedir permiso. Cena y a la cama que mañana siguen las emociones.
acto oficial en la Plaza Murillo

Al día siguiente por la mañana, la ceremonia se traslado a la Plaza Murillo frente al Palacio de Gobierno donde se realizo el acto oficial de asunción con invitados nacionales e internacionales. Para terminar los festejos organizaron una fiesta popular en el Estadio Hernando Siles con artistas nacionales que representaban a cada departamento de Bolivia. Como invitados especiales estuvieron el vicepresidente del Consejo de Estado de Cuba, Ramiro Valdez y los presidentes de Ecuador y Venezuela, Eduardo Correa y Hugo Chávez respectivamente. Cada uno dio un discurso en conmemoración a la lucha y el nuevo mandato de Evo Morales, quien finalmente cerró la serie de discursos. Mas allá de todo partidismo político e ideología, irisaba la piel escuchar a un excombatiente de la revolución cubana que participo del desembarco en Sierra Maestra y de la liberación de Cuba, a Eduardo Correa con un discurso entusiasta de hermandad e integración latinoamericana y ni hablar a Hugo Chávez, siempre al borde del delirio mesiánico, pero fiel a su estilo enérgico y verborrágico para finalmente dar paso al discurso de Evo. Que diferencia con los políticos argentinos; porque esa noche, detrás de cada palabra había ideales y una convicción férrea en un camino al cual estamos obligados naturalmente a seguir como hombres libres con honestidad y humildad. Esa noche el nombre de este blog tuvo más sentido que nunca: “AMERICA de Pie”, el camino es difícil y el destino incierto, pero América quiere ponerse de pie. Mas que nunca recordé las palabras del Che: “Seamos realistas y hagamos lo imposible”. No tenemos otra opción; tenemos todo por hacer, solo nos queda hacerlo. Tantos interrogantes tuve al colgarme la mochila y salir en este viaje. Esa noche tuve muchas respuestas.



Fiesta Popular en Estadio Hernando Siles

Esa noche también recordé las palabras de un dirigente sindical que decía:

“Los gobiernos latinoamericanos históricamente llevaban una política de padres: prestan mas atención a los hijos mas fuertes porque son los que ayudan a sobrevivir y se olvidan de los mas débiles; llego el momento de que los gobiernos actúen como madres que si bien quieren y cuidan a todos los hijos por igual, ponen mas atención y cuidados en los mas débiles porque saben que necesitan de esa ayuda para sobrevivir, los mas fuertes saldrán adelante sin problemas”
Ese dirigente era Luiz Inacio Lula da Silva, hoy presidente de Brasil.

Tengo la esperanza de que algún día llegue el momento en que los que tengan que hacer, hagan y los que tengamos que comprometernos, nos comprometamos por un mundo mas justo y equitativo. Después de todo nacimos para ser libres o no seremos nada.

La fiesta siguió como debe seguir una buena fiesta: música, baile, humor banderas flameando y un final a puro fuegos artificiales (si, si, populista, demagógica y todo eso, pero de una felicidad inigualable) La noche tuvo sus luces de colores y los corazones se llenaron de alegría y esperanza. Que nos hace falta? Solo queda agradecer al cielo y vivir. 

Fiesta Popular en Estadio Hernando Siles

De izquierda a derecha: Jose, Matilde, Daia, Walter y Edus

 Así se fue La Paz, fueron días de gran intensidad y viviendas que quedaran marcadas a fuego en el corazón. Pasaron unos días y seguimos camino hacia Copacabana junto con Vane y José (a esta altura, hermanos de viaje), Leo, Javi y Diego. Copacabana es un pequeño pueblo costero a orillas del Lago Titicaca y muy cerca de la frontera con Perú, próximo país a visitar. 
 

Vista de Copacabana desde el Calvario

Vista de Copacabana desde la Playa. De fondo el cerro del Calvario
En el Calvario con Vane y Jose

Pasamos unos días recorriendo la ciudad y zarpamos, lancha por medio, hacia La Isla del Sol. Ahí nos anclamos por unos días, increíbles días. Acampamos en la playa frente a una hermosa bahía de agua cristalina y horizonte montañoso, días de sol, arena, chapuzones en el lago y noches de luna.  Aunque la Isla tiene la particularidad que llueve todas las noches, pero nosotros ya estábamos acostumbrados y hasta la tomamos cariño. Cuando ya nos dio un poco, solo un poco, de verguenza estar tanto tiempo aletargados bajo el sol, visitamos unas ruinas incaicas que estan cerca de la playa


Vista del puerto norte de la Isla

Vista de la playa de la Isla.

campamento indigena en la playa.

Dos momias incas en las ruinas

 
El sol y la arena tienen esa misteriosa atracción para no alejarte de ellos. Pero si bien nos retuvo varios días, el camino recién esta empezando y hay mucho por conocer. Nos despedimos de José y Vane después de dos semanas imborrables juntos y de nuestros nuevos amigos cordobeses Nayu y Pablo. Cosa difícil estar siempre despidiéndose, creo que nunca me voy a acostumbrar. 

de izquierda a derecha: Walter, Pablo, Nayu y Edu

 
Pero una cosa lleva a la otra y Perú nos pega un grito del otro lado de la Frontera. Bolivia nos saluda, nos abraza y nos dice hasta siempre. Dejo muchos recuerdos, muchas experiencias vividas y amigos que jamás voy a olvidar. Viajar por Bolivia es increíble. Es un viaje siempre al límite de todo; hay riesgo, desorganización y peligro, pero también hay alegría, diversidad cultural, impresionantes paisajes y gente amable. En definitiva eso implica los límites, pero es también ahí, en esos pequeños bordes filosos donde se vive con más intensidad y energía. Solo es cuestión de animarse y tirarse, el coraje viene solo me dijeron y es verdad.
 
Tomo un pedazo de Bolivia y lo guardo en el corazón para siempre, dejo parte de mi en esta tierra hermana donde siempre voy a volver. Tomamos distancia, ajustamos la mochila y nos tiramos hacia delante, hacia Perú, hacia el camino otra vez, una vez mas.

jueves, 21 de enero de 2010

Tras los pasos del Che

Tras los pasos del Che es un viaje entre el mito y la historia. Entre la verdad escrita en rocas y árboles y la leyenda soñada por los visitantes y los pobladores; unos con ilusión y otros con necesidad


Apenas recorrimos una pequeñísima porción de su camino, muy pequeña, pero alcanza. Fue ampliamente suficiente para emocionar al más escéptico y al más sensible.



Aunque creo me será muy difícil, voy a intentar ser un escritor neutral, cosa casi imposible (encima me atribuyo el titulo de escritor, que caradura!!!). Soy solo yo y mis circunstancias. Voy a intentar no hablar de política, ni economía, ni de izquierdas y derechas; solo mito e historia. Que cada un elija. Yo ya hice mi elección.

De todas formas, nunca fui un “guevarista” como por aquí se llaman algunos visitantes lustrándose estrellas, acomodándose la boina y pidiendo una hamburguesa estilo McDonald´s. Al Che siempre lo mire de reojo, con asombro y emoción. Pero mentiría si dijese que se me infla mi corazón revolucionario al pensar en él. Además nunca creí mucho en ningún santo en remera.

Así y todo, siempre he querido venir por aquí, tras sus pasos. Ahora entiendo que fui atraído más por el mito que por su historia. Que bueno redescubrir las cosas y permitirse cautivar otra vez.


Pero basta de prólogos que adormecen y revivamos el camino del Che juntos. Arrancamos allá por Santa Cruz, saliendo en minibús hacia Valle Grande. Es un camino serpenteante entre valles sembrados y montañas densamente ocupadas por la vegetación. Un trayecto largo de varias horas por la llamada carretera vieja a Cochabamba. Vieja pero con asfalto, cosa que íbamos a extrañar por varios días. Después de unas horas, se accede al desvío hacia Valle Grande y ahí cambia todo. Camino de montaña, tierra y ripio en el mejor de los casos. Pero el paisaje y el clima ayudan al ánimo y por sobretodo al alma.



Un factor si cambia considerablemente: somos los únicos extranjeros en el bus. Por estas tierras de separatistas, autonomistas y antimoralistas no vienen muchos extranjeros y menos tras la historia de un guerrillero. “Aquí solo vienen ustedes los argentinos y los cubanos”, nos dijeron. Pero por el tono no supimos si fue un halago o un insulto.








Llegamos a Valle grande por la tarde. Es un pueblo chico ubicado entre cerros y montañas, de calles empedradas y casas coloniales, hermoso como pocos y con su propio ritmo. Rápidamente quisimos averiguar como ir para La Higuera, lugar donde dieron captura al Che, pero la cosa no iba a ser tan fácil. “Hay movilidad pero solo salen los jueves y vuelven el viernes o el domingo, sino usted puede tomar un taxi”, nos dijeron. Cascotazo a la ilusión. Hoy es lunes no? Si. Que es una movilidad? Un camión. Cuanto sale el taxi? Mucho para nuestro bolsillo. La mano viene esquiva.







Hasta el jueves entonces. Todo a su tiempo que el apurado siempre se resbala. Unos días en Valle Grande no le hacen mal a nadie. Menos a nosotros que veníamos de una gira vertiginosa y extrañando no cambiar de cama diariamente. Encima de regalo nos cae una lluvia y me parece que le caímos bien y nos quiere acompañar por un rato. Por favor, por un rato nomás.





Así pasamos unos días estirando el cuerpo en una cama (mucho más cómodo que el asiento de un bus) y recuperando kilos perdidos. Visitamos el Hospital del pueblo donde se encuentra la Lavandería, último reposo del cuerpo de Che. Que sensación tan extraña estar ahí. Tantas veces lo vi por televisión en algún aniversario de su muerte o en algún documental; pero estar ahí es tan distinto. Como un espacio de tres paredes, un techo de chapa y un pileton de cemento en medio de un jardín sobre la ladera de la montaña pueden movilizar tanto? Sin dudas ese espacio esta resignificado por el mito y la historia. Por primera vez los veo juntos a los dos. Las paredes de revoques escritos y tallados a fuerza de algún punzón improvisado, gritan revolución; gritan por un mundo que quiso ser y no lo fue, pero que sigue peleando por serlo.







Ese espacio, que mas bien es un vacío sacralizado por el cuerpo del Che que alguna vez estuvo ahí, me hizo recordar y sentir la sensación de estar en una pequeña capilla; pero eso que esta en la capilla, la cruz, en la Lavandería no existe, es un no-objeto, una ausencia, solo queda el piletón donde alguna vez el Che soñó su ultimo sueño y se convirtió en mártir y el mártir se hizo mito para estamparse en remeras, gorras, llaveros y cuanto objeto comercializable exista. Espero no herir susceptibilidades con la comparación.





Pero ahí sentado, mirando el pileton, el vacío, leyendo las paredes, oliendo la tierra, imaginando la historia, la imagen se dibuja y el cuerpo se hace presente. El recuerdo no se calla, alienta, enorgullece y te grita al corazón y al alma que el comandante Ernesto Che Guevara sigue vivo. Hasta el más escéptico se emociona y yo no soy la excepción.





Veo un chico sentado, con la mirada enrojecida y paralizada en el pileton de cemento; sus manos se acercan y recorren la superficie el pileton como queriendo acariciar el cuerpo aun latente. Sus ojos contienen lágrimas de emoción y cariño. Vuelvo a pensar, que sensación tan extraña estar ahí.


Así paso nuestro primer contacto con el Che, porque realmente uno siente que sigue ahí. Salimos para el mausoleo del Che junto con un guía del lugar, Gonzalo y unos visitantes que conocimos en el lugar, Brenda, Tato y Diego. El mausoleo es el lugar donde supuestamente encontraron un tumba común con el cuerpo del Che y otros guerrilleros. Digo supuestamente porque todo es así en este lugar. Las versiones sobre los hechos son muy variadas y cada uno tiene la suya. En ese sentido, Valle Grande me recuerda a Hurlingham: todos estuvimos con Luca o hablamos algunas palabras con Mollo o Arnedo. Acá es lo mismo, todos tienen algo que decir del Che, que se sentó ahí, que vino caminando por esa calle y fumo en esta esquina. Pero toda moneda tiene dos caras y también existe la indeferencia. Para mucha gente del pueblo, el Che es solo un personaje más que paso por ahi y lo recuerdan sin mucha importancia y solo ocasionalmente con la visita de turistas. Fracaso o victoria de la guerrilla? Como dije la moneda tiene dos caras y siempre son distintas.





Pasan los días y el jueves por fin llega. Amanece nublado, frío y con amenaza de lluvia. Si, le caímos muy bien por lo visto. La mencionada “movilidad” implica simple y llanamente eso: movimiento sin más exigencias; la comodidad, el techo y las ventanas queda para otro tipo de transporte, este es un simple camión. Ahora entiendo eso de viajar como ganado, pero por suerte no vienen vacas en esta movilidad (por ahora)





Salimos hacia La Higuera y el camino es impresionante. Rápidamente se esfuman los deseos de comodidad y me subo como un mono enardecido a la carroza del camión a ver el paisaje. Juntamos otro puñado de compañeros (palabra nunca antes tan precisa) que algunos nos acompañaran por un largo tiempo: Vanesa, Diego, Paula, Fidel, Cintia y Laura.







Al llegar nos recibe un grupo de casas dispuestas sobre la ladera de la montaña casi espontáneamente, una plaza con una estrella de hormigón en el piso y en su centro un busto del Che y por delante, como en la vanguardia, una inmensa estatua metálica del Che con su brazo en alto saludando al recién llegado y despidiendo al que pronto volverá. La plaza esta rodeada de unas humildes casas con inscripciones y notas de palabras del Che y sobre una explanada se alza un monumento de piedra maciza con un enorme busto del Che. Es como si de repente el Che junto con el paisaje nos recibiera con un fuerte abrazo. Al fin llegamos.






En este humilde poblado se revive el mito del Che pero también se descubre la historia escondida en cada paso que se da. Estas piedras lo vieron pasar, lo cubrieron de las inclemencias del tiempo, escucharon sus palabras y fueron testigos de su captura por el ejército boliviano.







A unos cuantos metros, subiendo la montaña, se puede acceder por un recorrido hasta la Quebrada del Churo. Después de una larga caminata entre selva y maizales, se llega al punto exacto donde dieron captura al Che. Es realmente apasionante caminar por esos senderos donde camino la guerrilla, llegar a la piedra donde dio su último esfuerzo de resistencia y dejarse llevar por el lugar y su historia.









“Muchos me dirán aventurero y lo soy, solo que de un tipo diferente, de los que ponen el pellejo para demostrar verdades”.


Ernesto Che Guevara.

Y claro que lo puso, el pellejo y mucho más. Estando en esta selva del este boliviano impresiona su espíritu y convicción de que la revolución se hace con las armas y de pie. Impresiona el que haya dejado las comodidades y ventajas de su trabajo político en La Habana para llevar la revolución a todos los rincones del mundo y alcanzar así la libertad plena y autónoma de todos los pueblos. “Soy un hombre de acción”, dijo. Más allá de toda ideología política, su historia es apasionante y caminas tras sus pasos aun más.






Cae el atardecer y hay que volver al pueblo. Muchas emociones para un día pero la noche nos guardaban una sorpresa. La Higuera es un pueblo tan chico que no hay donde comer y nosotros no llevamos nada para cenar. Por suerte nos recibió en su humilde casa Doña Irma Rosada y nos cocino una riquísima cena de arroz, ensalada y carne de cerdo. La conversación se fue armando y nos llevamos la sorpresa de que Doña Irma fue la persona que a sus jóvenes veintiún años le sirvió al Che sus últimos alimentos. Imagínense recibir un plato de arroz de la misma mano. Bajo la luz de una lamparita perezosa, Irma nos fue relatando como vivió esos últimos días del Che; el miedo a la guerrilla y al ejercito, los días que pasaron el pueblo entero escondidos en una casita sin agua y comida, el paso del Che por las calles del pueblo y su posterior encierro en la escuelita, los ruidos de las balaceras en la montaña, los últimos alimentos que le dio y sonido del disparo que dio fin a su vida. Ver las expresiones de su rostro mientras buscaba recuerdos en su memora sexagenaria y nos hablaba con su vos suave y bajita en la penumbra de ese cuarto fue una experiencia cautivadora. Solo nos quedamos en silencio, escuchando, emocionándonos hasta que nos gano el cansancio de la caminata. Agradecimos pero un beso y un abrazo se quedo corto como agradecimiento. Ahora si, muchas emociones para un día. Solo queda dormir y descansar. El viaje de regreso a Valle Grande es largo y agotador.


De izquierda a derecha: Vane, Dona, Jose, Paula, Fidel
Abajo: Walter y Edu




Al otro día me levante muy temprano y decidí ir a caminar solo por el pueblo. Las nubes estaban muy bajas y tapaban las montañas. El aire estaba fresco y el pueblo en silencio. Ahí en la soledad del camino de tierra y piedra me sentí una sensación de paz y tranquilidad inigualables. Solo me acompañaba mi ser, la montaña y la presencia del Che en todas partes.



 Más tarde desayuno en lo de Doña Irma. Foto recuerdo de su compania y a visitar la escuelita. Es el lugar donde tuvieron detenido al Che para después de unos días fusilarlo sin piedad. “póngase sereno, usted va a matar a un hombre”, le dijo a su ejecutor y una bala encendió el fuego del mito que nunca mas se va a extinguir.







Al mediodía llega la movilidad de regreso, nos despedimos de todo con alegría y regocijo y salimos de vuelta para Valle Grande. Otra vez la lluvia que se encariña con nosotros y encima esta vez la tripulación incluía cuatro vacas y cinco cerdos. Esto va a ser duro.



Edu sigue aprendiendo nuevos oficios




De vuelta en Valle Grande nos hospedamos en lo de nuestros nuevos amigos Fidel, Evelyn y su hijo Lucas, La Posada del Guerrillero. Necesitábamos un hogar para descansar el cuerpo y renovar el espíritu y su posada es el lugar indicado. No deja de sorprenderme a la cantidad de gente adorable que nos regala el camino.



De izquierda a derecha: Vane, Jose, Edu, Evelyn, Fidel,
abajo: Walter, Paula y Lucas


Una noche de descanso y salimos para La Paz previa escala en Cochabamba. Valle Grande y La Higuera quedan atrás pero la presencia y el ejemplo del Comandante Ernesto Che Guevara quedara por siempre hacia delante. Como dije al principio, que cada uno haga su elección, yo me quedo con la historia de ese gran hombre de acción, aventurero, quijotesco o como quieran definirlo.




Humberto Vázquez Viana, compañero de guerrilla del Che, en su libro “Una guerrilla para el Che” dice:



“El mito del Che no fascina tanto por sus triunfos como por sus derrotas, no por lo que hizo sino por lo que quiso hacer, no por lo que logro sino por lo que abandono”.



Creo que lo más importante de su presencia es la cohesión que genera entre las personas que de una u otra forma nos acercamos a él. Esa cohesión, esa unidad, nos hace creer que somos fuertes y que es posible pensar y hacer un mundo mejor.



Espero que nosotros y las generaciones futuras seamos “el combustible de un mundo en marcha hacia lo pensado y empezado por el Che” (Fidel de la Posada del Guerrillero, gracias amigo)







Y como dijo el mismo Comandante Ernesto Che Guevara” en persona:



“Seamos realistas y hagamos lo imposible”

Después de todo, nada mas importa y anda mas nos queda por hacer.

Porque viajamos?

Viajamos por viajar. Viajamos para saber, para conocer, para aprender. Viajamos para crecer.
Viajamos porque buscamos sin saber claramente que, pero convencidos de la necesidad interior e inagotable de buscar y buscar.
Viajamos porque a veces escapamos con el corazón entristecido, queriendo ocultar ese amor en algún lugar del olvido.
Viajamos porque nos preguntamos que nos esconde el horizonte, allá a lo lejos donde el sol se apaga y la luna con sus estrellas conquistan el oscuro cielo de la noche.
Viajamos porque sentimos el llamado ancestral del camino, aquel que temprano iniciamos con nuestro primer paso de niños, esperando completarlo con un ultimo paso de ancianos envejecidos por los años, con las manos y el cuerpo agrietados por el viento del camino, pero con la certeza de haber vivido con la voluntad de un hombre libre y plenamente vivo.