miércoles, 24 de marzo de 2010

Amazonas intenso

El barco avanza poco a poco, lentamente se desliza sobre la superficie del agua crujiendo como un caparazón metálico y oxidado con el rugir de un motor maltrecho. Una suave marea dibuja figuras sobre el agua y abandona una estela de pequeñas olas tras su paso que repiten y repiten hasta desaparecer. Una fila de hamacas multicolor bambolean cuerpos sudados de un lado hacia el otro. El sol juega con fuego. El calor es implacable y el aire quema al respirar. A lo lejos, al otro lado del río, unas aves elevan sus alas al viento y unas hojas, grandes y carnosas, resguardan algún animal en su escondite. Al otro lado del río, pavorosamente calmo río Amazonas, espera la selva. Impenetrable, oscura pero seductora, observa con la paciencia del sabio que reconoce el misterio de su existir. Alto en el cielo, unas nubes, mirando su reflejo en el espejo, agrupan gotas de lluvia tropical. Justo antes de lo imposible, siento su frescura sobre mi cuerpo aliviando mis sentidos. Justo antes de lo imposible, recuerdo que soy un hombre libre que la voluntad de su andar quiso que la selva sea su destino.

Barco camino a Iquitos


Un puñado de sueños se juntaros en Lima y salieron a caminar. Luego de unos días de descanso en las playas limeñas salimos juntos a la ruta. Paula, Edu, Javi, José y quien escribe, fuimos en búsqueda de un destino lejano y tentador: Iquitos, departamento de Loreto, en la amazonia peruana, al extremo noreste de nuestro hermano país. El viaje iba a ser largo y agotador, no solo por los casi 1500km que separan Lima de Iquitos sino porque a pesar de que Iquitos es la ciudad mas grande e importante de la amazonia, no existen carreteras que la comuniquen con la sierra, solo se puede llegar por vía aérea o fluvial. Y como bien se imaginan la opción aérea esta completamente fuera de alcance.

Así fue que salimos a pie, en honor al nombre del blog, aunque ahora deberíamos agregarle “a dedo” en honor al cocodrilo que se metió en el bolsillo y no larga un peso ni de amague. Armamos dos grupos para mejorar la estadística y la probabilidad de que un alma con ruedas nos levante. Tiramos los reyes al cielo y con una sonrisa burlona me toco Edu. Paula, José y Javi en una vereda, Edu y yo en la otra, asfalto caliente, panza con hambre, suerte que acompaña, un par de camiones detienen su marcha y te llevo hasta la próxima vereda, ahí, a la vuelta de esa montaña. El camino quiso que nos separemos mas de lo que pensábamos, los chicos rumbo al puerto de Pucallpa y nosotros hacia el de Yurimaguas. Unos cuantos kilómetros y horas diferenciaban nuestras rutas, pero por sobre todo las experiencias que íbamos a vivir.


Camino a Tingo Maria en camion

Primer parada, La Oroya, en la carretera de la sierra donde llegamos gracias a un camionero de nombre Máximo muy experimentado pero por sobre todo con un corazón humilde y sabio, de esa sabiduría popular y honesta que se encuentra en la gente común y única. Nos relato sobre su vida, su familia, su pueblo Huancayo y la realidad de su gente y campesinado con una simplicidad y pureza tan grande que casi nos convence por ir. Pero si vamos al norte, el sur queda a contramano y así como vino se fue, un saludo y un gracias y otra vez una vereda donde despuntar el dedo. Como tantas veces, la moneda tiene dos caras y como nuestros siguientes chóferes, nos tocaron dos desagradables personas de mente pervertida que ni sus nombres quiero recordar. Como decía nuestro vecino Don Darío con sapiensa de abuelo y un gesto de hombros: “y bue”, quedando en claro que mejor dejar la corriente correr sin mas preocupaciones. Así fue que entre relatos sobre alcohol y sexo hasta con animales y tratando de no quedarme dormido para convertirme en ese pobre animal, llegamos a un pueblo de nombre Huanuco donde pasamos la noche.



Camino a Tingo Maria en camion



De aquí en más iba a empezar un camino increíble cruzando el centro del Perú a través de lo que después supimos que se llama el Bajomayo o Amazonia Andina. Toda una zona de selva, montaña y ríos donde se mezclan los árboles frutales autóctonos como la papaya, mangos, plátanos, chirimoyas, carambolas, zapotes, cocos y tantos mas de formas, sabores y colores exóticos, con plantaciones de maíz, habas, papas, yucas y áreas de pastoreo de ganado.

Camino a Juanjui

Al otro día, la moneda otra vez cayo del lado dulce y un camionero nos llevo hasta un pueblo llamado Tingo Maria donde pasamos otra noche. A partir de aquí algo importante cambio en el camino: estábamos muy dentro de la selva, la ruta se convirtió en caminos apenas consolidados, se dificultaba mucho conseguir transporte y los pueblos eran unos caseríos donde abundaban las plantaciones de coca para dudosos usos futuros, las pintadas proselitistas de la guerrilla y las caras de asombro al vernos. Nuestro inicial rostro de alegre e inocente aventura fue mutando a una tensa sensación de alerta y precaución, especialmente cuando nuestro siguiente chofer fue un hombre con facha de narco en una camioneta Toyota Hilux con estereo arrancado y cables colgando, sin patente ni papeles y con credencial de Naciones Unidas. Así llegamos a un pueblo llamado Tocache Nuevo donde el transporte gratuito llego a su fin tanto por la falta del mismo como por el riesgo de salir en la sección policial de algún diario local.


A fuerza de camionetas y unos pocos soles, fuimos cruzando la selva andina remontando el río Huallaga pasando por pequeños pueblos y caseríos hasta llegar al puerto de Yurimaguas donde terminaban las rutas terrestres y comenzaban las fluviales a través de la amazonia peruana. Después de tres días de viaje apenas estábamos a mitad de camino. Una sensación ambigua que no lograba comprender todavía gobernaba mis pensamientos. Parte de mi estaba asombrada por la diversidad de los paisajes y sabores que jamás imagine ver, pero otra parte se esforzaba por resistir una sensación de incomodidad que pesaba sobre mi alma, como si un manto de hierro oscuro posase sobre mi cuerpo debilitándolo y dejando en cruda evidencia la fragilidad corporal y espiritual de mi ser.

Noche en el barco en el puerto de Yurimaguas

Pequeños poblados a lo largo del rio Marañon

 Con esa pesadumbre sobre mis hombros pero con la convicción del peregrino que camina para abrir los ojos, nos subimos a un barco con destino a Iquitos. Tres días mas navegando subiendo el río Marañon hasta donde confluye junto con el río Ucayali en el nacimiento del imponente río Amazonas, el mas largo y caudaloso del mundo. Tres largos días sin mucho más que hacer que contemplar la increíble quietud del río Amazonas por el amanecer, el reflejo del cielo y la selva sobre el agua solo interrumpido por el chapoteo de algún delfín rosado o unos camalotes dejándose llevar por la corriente, atardeceres de ensueños y copiosas lluvias que regalaban un respiro del intenso sol y su calor, desfrutar de unas frutas, unos mates con lo ultimo que resta de yerba y la desinnovadora comida del barco: arroz con arroz y arroz con fideos y frijoles con algún mísero pedazo de pollo o carne, de todas formas, con la panza vacía el hambre gana por afano. Y la selva siempre del otro lado del río, tranquila pero inquieta, esperando por nosotros, sabiéndose destino de todo viajero que anda por estoas pagos.


Puerto de Nauta

Navegando en el rio Amazonas

Llegada al puerto de Iquitos


Así, tras siete días de nuestra partida de Lima y con una mochila de experiencias increíbles, llegamos a Iquitos donde nos reencontramos con nuestros hermanos de viaje. Como se extraño tan grata compañía. Y como donde comen dos comen tres, se agregaron dos hermanos más a la mesa: Margarita de Barranquilla, Colombia e Ivo de los buenos aires argentinos. Otra vez somos siete y no creo y que sea por casualidad; que alguien con una moneda de sobra la tire al escolazo por mi che!!!. Familia unida y ampliada. Hay tanto por contar, se va armando la ronda, el mate da vueltas sin parar. Y entre historias y risas surge la idea de pasar unos días en la selva. Cuando el sentimiento es limpio, es fácil ponerse de acuerdo. A descansar que mañana salimos temprano.


El dato, suministrado por la hija de un capitán de barco(los buenos mensajes caen de lugares impensados) era: km50 de la ruta a Nauta, en las afuera de Iquitos, dos horas de caminata dentro de la selva y se llega a una comunidad naturista de nombre Arcoiris. Así fue que, previo perdernos en la selva y ser rescatados por dos lugareños, llegamos a la casa de Yoel quien nos llevo hasta la comunidad Arcoiris (cualquier similitud publicitaria es pura ironía del destino). Pero a medida que nos adentrábamos en la profundidad de la selva y pasaban los días, regresaba en mí esa sensación ambigua de asombro y desconfianza, como una presencia que no se ve pero se siente e incomoda.


En la selva amazonica

 Transcurrimos cinco días en la naturaleza virgen de la selva con una flora y fauna exótica increíble, algunos acampando, otros durmiendo en chozas con hamacas y mosquiteros para resguardarse de la insoportable perseverancia de todo tipo de insecto picador, mordedor y asesino, refrescándonos en un pequeño río en kalato (tarea para el hogar para los que no sabes que significa) y como Arcoiris es una comunidad naturista, ecológica y autogestiva realizamos también tareas de preservación como siembra y cosecha de plantas, limpieza del río, preparación de agua de caña de azúcar y elaboración de alimentos en comunidad. Fue una experiencia interesante y enriquecedora aunque finalmente un poco desilusionada porque por momentos se recaía en una actitud inocentemente “hippie” y desorganizada, que no permitía el desarrollo más profundo y productivo de la comunidad. De todas formas es absolutamente rescatable y valorable la búsqueda de una alternativa de vida en armonía física y espiritual con la naturaleza. Cualquier otra apreciación es parte de la subjetividad de cada uno.



 Cuando ya estábamos por volvernos a Iquitos, Paula y Edu de regreso de un agotador trabajo matutino de siembra, se reencontraron con nuestro amigo Yoel, quien con mucha amabilidad y desinterés los invito a refrescarse a su casa. Ahí descubrieron que él además de ser un sexagenario poblador de la selva, es un medico chaman y los invito a realizar la ceremonia de la ayahuasca que algunos del grupo querían experimentar. Muchos ya teníamos ganas de abandonar la selva cansados del duro ambiente y las picaduras de mosquitos, pero al estas con Yoel todos sentimos la necesaria tranquilidad interior como para quedarnos.


Un día más pasamos en la intimidad del grupo y Yoel. Junto con Paula, Javi, Edu y las indicaciones de él preparamos la medicina para la noche entre historias y relatos de la vida en la selva y la magia negra y brujerías que oculta. Personalmente, transcurrí el día entre pensamientos sobre lo adecuado o no de realizar la ceremonia. Las palabra de Yoel sobre las propiedades alucinógenas de la planta de la ayahuasca y el objetivo medicinal de la ceremonia fueron de gran ayuda y confort, como así también la imprescindible comunión espiritual del grupo. Esperé la noche preparándome para la ceremonia en profunda medicación y reflexión. Cada uno a su manera. La hora indicada llegó. Viví una experiencia impensada hasta entonces. Intensa, fuerte y muy dura. Había una energía en el ambiente y entre nosotros que jamás creí poder percibir. Muchas cosas fueron mas claras para mi entendimiento y muchas no, pero algo cambio aunque es difícil encontrar las palabras para explicarlo. Quizás sea porque hace falta tiempo para asimilar la experiencia o quizás porque es tan interno y personal que no merece explicación alguna sino puro sentimiento y esencia con un mismo. La noche fue larga pero pasó. Agradezco infinitamente la compañía de mis amigos. El sol volvió a salir y aunque en la selva no por casualidad sus rayos no siempre llegan hasta la tierra, un poco de luz ayudo a levantar el cuerpo y el espíritu.

de izquierda a derecha: Paula, Ivo, Margarita, Edu, Walter, Jose y Javi


 Con el nuevo día salimos de la selva. Cada uno se llevara una porción de ella en la medida que le corresponda. Personalmente sigo con esa sensación ambigua hacia ella pero ahora siento que puedo enfrentarla y enfrentarme con mayor capacidad y seguridad. Siento que la selva tiene voluntad propia, conciencia de su existir y su destino. Es encantadora y seductora pero también oscura y peligrosa. Esconde profundos y oscuros misterios. En ella, la vida transcurre machete en mano desde la cuna al cajón a fuerza de sobrevivir y curtir el espíritu. En ella la magia negra y la blanca están naturalizadas como dos hermanas gemelas aunque son el agua y el aceite. Creo que algún día volveré pero ahora necesito imperiosamente alejarme, tomar distancia, porque a veces el tiempo y la distancia mejoran la vista y la comprensión.


Unos días en Iquitos porque la ceremonia deja marcas que son necesarias descansar. Poco a poco empezamos a hablar y poco a poco nos empezamos a despedir. Un abrazo al alma a Ivo que su camino regresa mi Buenos Aires que tanto extraño. Un abrazo del alma a Margarita que su camino coincide con el nuestro. Zarpamos en barco los seis en familia con destino a la costa norte del océano pacifico peruano. Pero el camino como siempre, es largo y hay mucho por vivir. La capacidad de sorpresa del universo es inmensa, solo resta comprender que es nuestra la voluntad de andar en armonía y libertad con el camino de la vida. Solo resta tomar conciencia, dar el primer paso y salir.

martes, 2 de marzo de 2010

Lima regalona

Cuanta distancia separa un punto del otro? A veces parecen km y km, a veces tan solo unos pasos. Hace tanto que no escribo; hace tanto que no nos juntamos por acá, que no nos vemos las caras entre arrobas y puntocom. Parece una eternidad pero te siento ahí, a la vuelta de la esquina, tan cerca. Es que aunque pase el tiempo y la distancia, solo nos separa un abrazo sincero de alma y corazón.

Ya se que paso mucho tiempo y pido disculpas por ello, pero a veces el camino nos lleva por lugares que no estaban previstos y nos perdemos en rincones escondidos e impensados. El camino nunca deja de sorprender; la vida menos. Pero aunque me pierda me esconda o escape, nunca olvido y siempre llevo a mi lado ese abrazo sincero, ese regalo que nos dio la vida para celebrar y compartir, para recibir y entregar. De ahí en más, frente a la vida y el universo, solo queda agradecer con profunda humildad y sin miedo ni vergüenza, decirte que te quiero.



Huella a Huella, segundo a segundo, el camino sigue su recorrido. Buscar pacientemente tiene su recompensa y una ola con cara de amigo finalmente llego. Nos atrapo entre espuma y caracoles y nos tiro en Lima. La vida regala sorpresas y Lima esta regalona. Después de tantos cachetazos, unos simples mimos parecen caricias de ángel. Y así fue. Alguien que amo mucho una vez despidiéndose me dijo: “que te cuiden los ángeles”. En ese momento mis oídos ciegos no supieron entender, pero ahora que están apenas un poco abiertos, algo pueden comprender. Pasamos gran parte de nuestras vidas con la mirada ennublecida en las cosas que no importan, algunos pasan así la vida entera, viviendo un mero reflejo superficial de la existencia humana reducida a relaciones de competencia y consumo, creyéndose mas son menos y a esos que llaman menos en realidad son mas, por su humildad, corazón y amor. Ellos tienen las manos sucias de trabajar, el rostro agrietado de vivir y el corazón limpio de amar. Algunos saben transitar la vida con sabiduría. Yo la busco con honestidad y paciencia en el camino.


Pero esta vez el viaje se detuvo por un largo tiempo en Lima. Hay tantas vivencias que relatar pero poco es el tiempo disponible, ya que ahora el viaje vuelve al ritmo acostumbrado. A veces un trotecito, otras una carrera, cada cosa con su motivo. A Lima llegamos con el cuerpo cansado y con apuro escapando de la paliza de Camaná. Ansiando descanso, Lima nos regaló mucho más.


Cuando dibuje este viaje en mi mente inicialmente era en soledad, pero el destino quiso que sea en compañía de un gran amigo. En Lima otra vez el destino se puso generoso y nos regalo una familia. Esas que yo llamo familias transitorias porque es tanto lo que se comparte y con tanta intensidad que de un saludo se pasa a un abrazo y del abrazo a una amistad verdadera y eterna. De a poquito, casi sin quererlo, pero con seguridad las piezas se van acomodando. Primero nos reencontramos con Javi, después Paula, Mara y Martin y finalmente se acerco José. Ya esta, rompecabezas completo, algunas piezas se irán saliendo del tablero pero como dije, todo tiene una razón que con el tiempo iremos conociendo. Juntamos sueños, ilusiones y Lima a nuestros pies.

La familia unita, de izquieda a derecha:
Paula, Javi, Jose, Edus, Martin, Mara y Wally

 

Lima es una ciudad increíble. Llegas pensando quedarte unos días y cuando terminas de pensarlo, entre ceviches y piscos ya pasó un mes. Todos los rostros, las culturas y los sabores de Perú se juntaron en su capital para armar una gran peña que no se detiene ni de día ni de noche. Lo tiene Todo. Un centro histórico de legado colonial e hispánico con iglesias, conventos, museos y antiguas casonas con sus maravillosos balcones tallados en madera en perfecto estado de conservación. Los cajones peruanos y los tambores afros juguetean en la noche limeña en restaurants, bares y pubs donde las danzas típicas se agitan con calor y sudor. Los sabores y aromas de la cocina peruana cautivan desde los ceviches hasta los frijoles, desde el restó de diseño hasta el mercado de alegría y candor popular. Es también una ciudad moderna, con distritos de gran valor arquitectónico y paisajístico como San Isidro, Barranco y Miraflores. Una ciudad que mira al mar de variadas formas: desde un parapente en el barranco, desde el puerto del Callao o sobre una tabla de surf en la playa. Que cosa tan simple pero maravillosa deslizarse sobre una ola con espuma entre los pies y el sol en la espalda.


Plaza de Armas en el centro historico de Lima

Calle interna en el centro historico de Lima

Balcones tallados en madera
 



Por si faltaba algo, Lima también tiene un pasado cultural andino de influencia previa y posterior al imperio incaico. Se puede visitar números sitios arqueológicos, ente ellos el de Pachacamac que fue el principal centro de peregrinación religiosa del mundo andino.



Sitio arquelogico de Pachacamac

Esto, que parece un pobre animal que se le cayo la vida encima (entre otras cosas), es un perro de raza que se llama a perro peruano, son pura piel y algunos pelos pero cariñosos como cualquier perro

Esto, que parece un ser humano con cara de contento, soy yo con cara de contento




En definitiva Lima es una ciudad cosmopolita pero respetuosa de su pasado colonias y prehispánico; orgullosa, divertida, atractiva no deja de deslumbrar. Como su gente, primero regala una sonrisa y después abraza tu corazón y soltate si podes, a mi me fue muy difícil.


Atardecer en Lima desde el barranco.

Esto, que parece un ser humano meditando, es edu contemplando el ataerdecer y clavandose una alfajor havana. Si, si, para lo que lo conocen bien, la felicidad es por el alfajor, el atardecer es un mero complemento.



Pero siempre queda algo mas en la bolsa de los regalos y uno muy especial nos esperaba. Hay cosas que uno siempre se ilusiona con hacer, sueños por realizar como este viaje iniciado con ganas de conocer nuestra hermosa América Latina y sus culturas, su gente y sus historias. Las motivaciones son variadas, también es la intención despegarse de lo cotidiano que a veces tanto daño nos hace; buscar un nuevo ángulo de vista, mirar desde el costado para entender como y porque suceden las cosas; tratar de entender mas intrínsecamente los hechos que nos pasan; alejarse de la velocidad y brutalidad de la ciudad para poder realizar una mirada hacia adentro y descubrir quienes somos.



Hoy agradezco profundamente a la vida por haberme cruzado con Javi, sin ese encuentro nada de lo que voy a contar seria posible. Cuando nuestra familia se conoció por primera vez allá a finales de enero en La Paz, Bolivia, Javi comento la existencia de un templo tibetano de artes marciales en Lima. Siento que sin darse cuenta, sembró en nosotros una motivación especial por ir allá y pasar unos días en el templo. Y si bien los días hicieron que nos separemos en direcciones distintas, esa motivación fue creciendo más y mas, y cuando las cosas nacen de corazón, la cosecha es siempre buena.



Finalmente nos volvíamos a cruzar y el destino quiso que nuestros caminos pasen por el templo y nuestros corazones así lo accionaron. Otra vez, nada es por casualidad sino causalidad. Viví así una de las experiencias mas importantes de mi vida, sin dudas un quiebre fundamental y fundacional de mi existencia. Supongo que cada uno habrá ido con sus propias e íntimas intenciones y en base a ellas la cosecha llevada.



De los momentos en el templo poco diré, solo que fueron días de mucha intensidad, disciplina, entrenamiento, aprendizaje, alegría y por sobre todo espiritualidad y amor. Ingrese con gran emoción y me fui sintiendo en lo profundo de mi interior, que abandone mi casa con claridad de regreso. Tengo tanto que agradecer a las personas que nos brindaron su compañía y enseñanza. Espero tener la oportunidad de devolver un poco de lo recibido con tan humilde cariño. Me llevo muchas enseñanzas y mucha energía que espero poder compartir con ustedes algún día. Pido despulpas por la mezquindad de mis palabras, pero una experiencia como esta no puede explicarse en un blog, no alcanza, porque necesita la mirada y el corazón para poder comunicarla. Ya llegara el momento de hacerlo, la paciencia es otro de los regalos.

Repaso las líneas de este post y siento que es poco lo que comparto con ustedes. Pero ahora entiendo que esta vez escribí pensando mas para mi mismo, algo egoístamente. Pero también entiendo que esto es positivo, porque a veces es necesario hablar con uno mismo para entenderse, valorarse y aceptarse. La próxima lo cambio, esta salió así casi sin preguntar. Quizás cuando no pregunta es porque sale del interior, creo que la llaman intuición. Algunas cosas son mas claras.


El viaje sigue porque el camino siempre llama aunque ahora me siento diferente. Como tantas veces mando la mochila a la espalda pero esta vez la siento menos pesada o quizás sea yo que me siento mas liviano, no se. Algunas cosas siguen siendo poco claras. Es lo maravilloso de sentirse vivo y caminar hacia adelante en libertad y armonía.

Mas allá nos vemos, esto, esto recién empieza.




jueves, 11 de febrero de 2010

Ahi se viene Perú

Ahi se viene Perú. Cruzamos una linea imaginaria que existe pero no se ve y cambia todo. o no cambia nada en realidad? o si? Cambió la hora, se caen sesenta minutos del reloj pero el sol sigue en el mismo lugar; cambia la bandera pero el viento empuja ambas para el mismo lado; un hombre me despide de un margen y otro me recibe del otro, uno es peruano y el otro boliviano pero ambos son aymaras originarios de la región y ahi se confunde todo. Que caprichosa es una linea en un mapa? Aca estoy yo y alla estás vos y no pases para aca porque no sos bienvenido; o si? si sos igual a mi.

La memoria me tira un recuerdo del colegio: "traigan un mapa político de América para mañana". político???!!! ahora entiendo todo. Con razón me gustaban mas los mapas físicos. Cuando llegará el momento en que derribemos desde hoy y para siempre las fronteras que algún gil dibujó sobre un papel para dividirnos "politicamente". Si un mapuche chileno es igual a un mapuche argentino y un coya es igual en La Quica que en Potosí, o no? Otra vez un malambo en la cabeza y no lo se bailar. Que poco aproveche las clases de Rubén en Humahuaca. Este viaje me esta haciendo sentir un poquitito mal. Mejor cruzo el frontera, atraso el reloj y una bandera baila para acá y otra para allá. Basta, no vaya a ser que me caiga del mapa y me quede entrelineas. Además tantas preguntas sin respuestas marean. Cruzo el puente sin mirar, sin preguntar, sin cuestionar. Ahora si, no hay dudas, estamos en Perú.


Esperen, esperen, esperen, adonde van tan alegres y contentos? Salir de Bolvia es fácil pero entrar en Perú puede complicarse. Invasión de frontera por salir con cédula y querer entrar con pasaporte. Cachetazo al rock. Dos opciones: pagar multa o salir corriendo, pero el aire se fue de joda y la mochila pesa un mamut. Gracias al Mister Lincoln que existen los billetes verdes, no hay nada que no arreglen veinte verdes bajo un escritorio con su correspondiente cara de poker de ases. Ahora si, estamos en Perú. Veinte dólares menos pero dicen que vale la pena. Vamoaver che.



Asi fue nomas, atravesamos el limite geográfico denominado frontera convenintemente inacordado entre Perú y Bolivia. No es mas que un puente que divide mucho mas de lo que une y en verdad cambian bastantes cosas. Se nota que Bolivia es uno de los países mas pobres de América y Perú uno en franco ascenso y desarrollo. Dejamos para Galeano la crítica al desarrollo latinoamericano segun quien, que y para quien. Sin dudas las venas siguen abiertas vomitando sin cesar.


calles de Cusco


De la frontera llegamos a Puno, de Puno a Cusco y en Cusco me pierdo de amor por la ciudad. Hay escondido sabor a misterio inca en todo sus rincones y calles. Esta construída sobre las ruinas de la antigua capital del Imperio Inca, saqueado, destruído y aniquilado en nombre de los Reyes Católicos de España. Pero el Inca deja algo mas que sangre en la tierra, deja sus huellas, deja señales. Así entre majestuosas Iglesias, construcciones hispánicas y edificios neoclásicos y barroco, se mezclan muros, santuarios, terrazas de cultivo y solares de origen incaico.

Plaza de Armas, Cusco


Lamentablemente la ciudad esta vacia porque hace poco hubo un tremendo temporal con alud incluído en la zona de los santuarios incas. Si Cusco estuviese en el primer mundo se habria declarado estado de emergencia ecológica y sanitaria y habría casquitos de colores asistiendo "humanitariamente". Pero Cusco tiene cuna sudamericana y solo vienen manos hermanas. La nuestra no es una excepción.



Gracias a Dios o mejor dicho a MamaPacha, Machu Pichu y el valle sagrado con todos sus santuarios han quedado intactos solo que no se puede acceder. El alud se llevo las vias del tren que la avanzada civilización del siglo XX construyó pero no pudo hacer lo mismo con las piedras encimadas, unas sobre otras, por el inca del siglo XV. Maravilla de la humanidad, ironía del destino.

Por lo tanto no pudimos hacer mucho mas que recorrer la ciudad y dar una mano solidaria. Machu Pichu quedará para otra visita en otro momento y con otros amigos (guiño cómplice a mi hermano del alma). En este momento, la única forma de acceder a la ciudad sagrada de los incas es en helicóptero, pero para eso hay que tener muchos verdes o su amigo de aventuras conquistadoras conocido como euro. Miro mi bolsillo y se me escapa un lagrimón de tango. Otra vez será. Segundo cachetazo.

camino a Arequipa



Pasamos unos días, disfrutamos de las delicias gastronómicas preparadas por manos de madre en el mercado, paseamos, descansamos y salimos para Arequipa, al suroeste del Perú, llegando a las costas del oceano pacífico. De valles sembrados y montañas de picos nevados pasamos a desiertos de arena y roca. En el medio, como un oasis, esta Arequipa, la ciudad blanca, llamada así por sus antiguas construcciones en sillar, una piedra volcánica de la región. su espléndida y reluciente arquitectura hispanica posibilitó que la UNESCO declare al centro de la ciudad patrimonio cultural de la Humanidad. Es un gran ejemplo de preservación y refuncionalización del patrimonio arquitectónico. Se pueden visitar iglesias, conventos y casonas tambien construídas en sillar en un estado impecable de conservacion, como asi tambien han sabido adaptar las construcciones hispanicas a nuevos usos evidenciando un ingenioso y respetuoso criterio de adaptación.

calles de Arequipa
 

Arequipa es una hermosa ciudad para descubrir y apreciar, sin olvidar los circuitos turísticos en sus alrededores. Pero el norte nos viene llamando y envia un grito desde el horizonte. Se esta haciendo largo y agitado este viaje. Mochila a la espalda y salimos otra vez a la ruta. Pero justo antes de cruzar el umbral, maravillosa sensación del viajar, el viento trajo una copla que nos dijo: "playa, Camaná". Tentación de arena y sol. Cambio de rumbo. Que alguien agarre el timón por favor. El norte puede esperar, es un poco nomás, basta de gritos. Pequeño desvio hacia el oeste, tan solo unos grados, a Camaná nos fuimos y a Camaná llegamos sin saber muy bien donde ibamos ni porque. Esta ahicito en el mapa.

 calles de Arequipa

Asi el camino nos llevo al oeste y el océano pacífico capturó mi mirada para no devolvermela por cuatro dias que acampamos en la playa. Alfombra de arena, cielo de estrellas y muros de horizontes teñidos de rojo atardecer, agua y sal. Que cautivante esa sensación de paz y libertad que genera el mar. Que alegría despertar con el sonido de la marea subiendo y bajando. Pero no todo lo que brilla es oro dijo un gaucho criollo y el pescado y los mariscos fritos en la arena no vienen solos. Patada al higado aunque esta vez las nanas no me tocaron a mi. Cien metros libres en segundos. El baño empieza a quedar cada vez mas lejos que nunca.


atardecer en Camaná

Y otro gaucho me dijo no hay dos sin tres ni tres sin cuatro y salió rajando con mi celular. Perú nos esta cacheteando mal. Esta vez me dolió feo, muy feo. Como duele perder. No es la pérdida en si, ni la falta, ni la ausencia. Es que cuando se viaja asi como nosotros, con rumbo pero sin tiempo, con mas preguntas que respuestas, mas en busqueda que con motivos, tu mochila es un mundo, lo que se va no vuelve mas y lo que no vuelve mas solo queda extrañarlo. Ahora todo toma su real valor, su real sentido, todo se valorá mas. Lo que ya no esta, pero por sobre todo lo que esta. Cuanto valor tiene ahora una palabra de afecto, un abrazo amigo o un beso enamorado. El camino deja cosas atras pero siempre se puede desandar los pasos en busca de esa piel que se hizo recuerdo y mis manos extrañan acaricar. Otro gaucho con autoridad paternal me dijo sarna con gusto no pica. Un hijo sabe escuchar.

un hombre mira al sudeste y se siente el hombre mas fliz del mundo,
playa, mates y las orugas, nada mas falta
 

Pero asi es la vida. A veces te saca y otras te da. Habra que buscar una ola con cara de amigo que nos lleve a buen puerto. Improvisamos una tabla de surf con la mochila y nos subimos a la primera que pasa. La cara no se la veo pero otra no hay. Agarrate que hasta Lima hay lugar. Basta de cachetazos. Vamos por algún mimo que nunca viene mal. Por allá sigue Perú.


(perdonen la falta de mas fotos. cualquir queja dirigirse al gaucho, pero tengan cuidado, yo no me hago responsable.)

martes, 2 de febrero de 2010

AMERICA de Pie


Concluye nuestro recorrido por Bolivia. Los caminos por nuestro hermano país se terminan aunque, claro esta, son interminables. Bolivia siempre esconde nuevos rincones por descubrir; es como una fuente inagotable de sorpresas y emociones. Pero las emociones más fuertes llegaron al final y es esa sensación de final la que me hace vivir con más intensidad y entrega.


Primero fue el camino del Che, después volver a La Paz. Ahí vi una Bolivia diferente a la que retenía en mis recuerdos. Aquel país escindido que hace dos años atrás vi pelear en las calles por su pasado, presente y futuro a fuerza de gritos, golpes y estallidos intentando salir del barro y la opresión para levantar su frente al sol; hoy lo vi de pie, seguro y orgulloso de si mismo. Quien puede predecir el destino de ese reclamo? Pero también quien puede negar la legitimidad y la honestidad del mismo? Todos los ríos nacen en una vertiente y desembocan en el mar. La vertiente de este reclamo es clara: nace de un rugido desde el interior de esta tierra latinoamericana desangrada, saqueada y cansada de estar condenada a ser dominada y sirviente. El Mar? Es un ideal, una esperanza, una utopía con pretensión de realidad que se construye día a día en el camino de la lucha y la movilización. Y es el camino y la lucha lo más importante, lo único valido, porque en la lucha se da sentido y se reivindica la dignidad de ser latinoamericanos. Este fue el mejor de los regalos que Bolivia me dio.


Llegamos a La Paz temprano por la mañana junto con Paula, Vanesa y José. Tan temprano era que la ciudad apenas estaba abriendo sus ojos y todo estaba cerrado. Nos quedamos en la Plaza San Francisco mientras todo empezaba a tomar su ritmo. Y no tardo mucho. En un par de horas pasamos de la tranquilidad y el silencio a un bullicio generalizado y una vorágine de gente y autos de aquí para allá.


Plaza San Francisco


La Paz es una ciudad enorme pero atractiva tanto por su fisonomía como por su gente. Esta ubicada en un valle rodeado de montañas como una olla gigante de tierra y ladrillos. En la base de la olla se encuentra el centro de la ciudad con grandes edificios modernos y construcciones antiguas. Las paredes de la olla son las montañas revestidas por viviendas de ladrillos sin recovar (tradición constructiva o el bolsillo quedo corto) con una ingenio sin igual. Como toda ciudad tiene sus sectores, hacia el norte los barrios mas humildes, el Alto y hacia el sur los barrios mas pudientes, pero siempre con un factor común: las montañas que todo lo rodea y no hace distinción de clases, abrazando a unos y otros como una madre que cuida a sus hijos.

Algunos aprovecharon las horas para dormir una siesta.

Cuando finalmente abrió sus ojos, pudimos alojarnos en un hostel y nos enteramos que dentro de unos días era la asunción de Evo Morales a su nuevo mandato presidencial. Primero se realizaba una ceremonia aymara y al otro día el acto oficial en la ciudad. Como nos quedaban un par de días libres en el medio y la quietud no es un rasgo característico de nuestro viaje, nos fuimos a pasar unos días en un pueblo cercano a La Paz llamado Coroico.



camino a Coroico

Coroico se encuentra en la selva amazónica boliviana. Se llega a través de un camino de montaña que deslumbra por sus paisajes. La ciudad ostenta el titulo de “Primer Municipio Turístico” y se nota; esta repleto de turistas y parece más Villa Carlos Paz o Villa Gesell que Bolivia. Así y todo es un lugar increíble, es un caserío ubicad sobre el lomo de una montaña rodeado de una vegetación exuberante. Se puede caminar por senderos rodeados de árboles frutales y florales de una humedad que refresca y la temperatura es ideal. Por fin salen las ojotas y la bermuda de la mochila.


En Coroico


Pero tenemos un viejo amor llamado lluvia que nos sigue los pasos y mucho no nos dejo desfrutar. Descanso merecido y de vuelta a La Paz. Además se venia la asunción de Evo.

Para agregarle condimento a las cosas, la ceremonia de Asunción se realizo el 21 de enero, un mes exacto desde que partimos de Hurlingham. Casualidad o causalidad? Fue un gran regalo para festejar. Como en el primer mandato, primero se realizo una ceremonia aymara (comunidad indígena de la cual Evo es originario) en un sitio arqueológico perteneciente a las civilización originales llamado Tiawanacu, ubicado en la afueras de La Paz. El día empezó con una caravana interminable de gente yendo hacia el sitio en buses, autos y todo tipo de transportes. Nosotros llegamos temprano con un grupo de extranjeros y rápidamente ingresamos al predio destinado a la ceremonia. Era increíble ver ríos inagotables de gente llegando a ver la ceremonia. Fue una gran movilización donde nos encontramos con grupos indígenas, agrupaciones sociales, pobladores nativos y extranjeros de todas partes del mundo confraternizando en una sana comunión de interacción cultural. La ceremonia transcurrió de acuerdo a la liturgia indígena por la cual Evo Morales recibió la bendición de sus ancestros. Mientras tanto entre la gente todo era una gran celebración con música, bailes y mucha comunicación. Terminada liturgia continúo con el discurso de Evo y el final de la Ceremonia.




Ceremonia de asuncion en Tiawanacu

 Fue una experiencia muy enriquecedla. Realmente emocionaba la devoción de la gente y tantas banderas y whipalas blandiéndose al viento en un solo grito de alegría y esperanza ¡¡¡Jayaya Bolivia!!! ¡¡¡Jayaya Evo Morales!!! El día dio paso al atardecer y salimos de regreso a La Paz. Habíamos arrancado muy temprano y el cuerpo pasa factura sin pedir permiso. Cena y a la cama que mañana siguen las emociones.
acto oficial en la Plaza Murillo

Al día siguiente por la mañana, la ceremonia se traslado a la Plaza Murillo frente al Palacio de Gobierno donde se realizo el acto oficial de asunción con invitados nacionales e internacionales. Para terminar los festejos organizaron una fiesta popular en el Estadio Hernando Siles con artistas nacionales que representaban a cada departamento de Bolivia. Como invitados especiales estuvieron el vicepresidente del Consejo de Estado de Cuba, Ramiro Valdez y los presidentes de Ecuador y Venezuela, Eduardo Correa y Hugo Chávez respectivamente. Cada uno dio un discurso en conmemoración a la lucha y el nuevo mandato de Evo Morales, quien finalmente cerró la serie de discursos. Mas allá de todo partidismo político e ideología, irisaba la piel escuchar a un excombatiente de la revolución cubana que participo del desembarco en Sierra Maestra y de la liberación de Cuba, a Eduardo Correa con un discurso entusiasta de hermandad e integración latinoamericana y ni hablar a Hugo Chávez, siempre al borde del delirio mesiánico, pero fiel a su estilo enérgico y verborrágico para finalmente dar paso al discurso de Evo. Que diferencia con los políticos argentinos; porque esa noche, detrás de cada palabra había ideales y una convicción férrea en un camino al cual estamos obligados naturalmente a seguir como hombres libres con honestidad y humildad. Esa noche el nombre de este blog tuvo más sentido que nunca: “AMERICA de Pie”, el camino es difícil y el destino incierto, pero América quiere ponerse de pie. Mas que nunca recordé las palabras del Che: “Seamos realistas y hagamos lo imposible”. No tenemos otra opción; tenemos todo por hacer, solo nos queda hacerlo. Tantos interrogantes tuve al colgarme la mochila y salir en este viaje. Esa noche tuve muchas respuestas.



Fiesta Popular en Estadio Hernando Siles

Esa noche también recordé las palabras de un dirigente sindical que decía:

“Los gobiernos latinoamericanos históricamente llevaban una política de padres: prestan mas atención a los hijos mas fuertes porque son los que ayudan a sobrevivir y se olvidan de los mas débiles; llego el momento de que los gobiernos actúen como madres que si bien quieren y cuidan a todos los hijos por igual, ponen mas atención y cuidados en los mas débiles porque saben que necesitan de esa ayuda para sobrevivir, los mas fuertes saldrán adelante sin problemas”
Ese dirigente era Luiz Inacio Lula da Silva, hoy presidente de Brasil.

Tengo la esperanza de que algún día llegue el momento en que los que tengan que hacer, hagan y los que tengamos que comprometernos, nos comprometamos por un mundo mas justo y equitativo. Después de todo nacimos para ser libres o no seremos nada.

La fiesta siguió como debe seguir una buena fiesta: música, baile, humor banderas flameando y un final a puro fuegos artificiales (si, si, populista, demagógica y todo eso, pero de una felicidad inigualable) La noche tuvo sus luces de colores y los corazones se llenaron de alegría y esperanza. Que nos hace falta? Solo queda agradecer al cielo y vivir. 

Fiesta Popular en Estadio Hernando Siles

De izquierda a derecha: Jose, Matilde, Daia, Walter y Edus

 Así se fue La Paz, fueron días de gran intensidad y viviendas que quedaran marcadas a fuego en el corazón. Pasaron unos días y seguimos camino hacia Copacabana junto con Vane y José (a esta altura, hermanos de viaje), Leo, Javi y Diego. Copacabana es un pequeño pueblo costero a orillas del Lago Titicaca y muy cerca de la frontera con Perú, próximo país a visitar. 
 

Vista de Copacabana desde el Calvario

Vista de Copacabana desde la Playa. De fondo el cerro del Calvario
En el Calvario con Vane y Jose

Pasamos unos días recorriendo la ciudad y zarpamos, lancha por medio, hacia La Isla del Sol. Ahí nos anclamos por unos días, increíbles días. Acampamos en la playa frente a una hermosa bahía de agua cristalina y horizonte montañoso, días de sol, arena, chapuzones en el lago y noches de luna.  Aunque la Isla tiene la particularidad que llueve todas las noches, pero nosotros ya estábamos acostumbrados y hasta la tomamos cariño. Cuando ya nos dio un poco, solo un poco, de verguenza estar tanto tiempo aletargados bajo el sol, visitamos unas ruinas incaicas que estan cerca de la playa


Vista del puerto norte de la Isla

Vista de la playa de la Isla.

campamento indigena en la playa.

Dos momias incas en las ruinas

 
El sol y la arena tienen esa misteriosa atracción para no alejarte de ellos. Pero si bien nos retuvo varios días, el camino recién esta empezando y hay mucho por conocer. Nos despedimos de José y Vane después de dos semanas imborrables juntos y de nuestros nuevos amigos cordobeses Nayu y Pablo. Cosa difícil estar siempre despidiéndose, creo que nunca me voy a acostumbrar. 

de izquierda a derecha: Walter, Pablo, Nayu y Edu

 
Pero una cosa lleva a la otra y Perú nos pega un grito del otro lado de la Frontera. Bolivia nos saluda, nos abraza y nos dice hasta siempre. Dejo muchos recuerdos, muchas experiencias vividas y amigos que jamás voy a olvidar. Viajar por Bolivia es increíble. Es un viaje siempre al límite de todo; hay riesgo, desorganización y peligro, pero también hay alegría, diversidad cultural, impresionantes paisajes y gente amable. En definitiva eso implica los límites, pero es también ahí, en esos pequeños bordes filosos donde se vive con más intensidad y energía. Solo es cuestión de animarse y tirarse, el coraje viene solo me dijeron y es verdad.
 
Tomo un pedazo de Bolivia y lo guardo en el corazón para siempre, dejo parte de mi en esta tierra hermana donde siempre voy a volver. Tomamos distancia, ajustamos la mochila y nos tiramos hacia delante, hacia Perú, hacia el camino otra vez, una vez mas.

Porque viajamos?

Viajamos por viajar. Viajamos para saber, para conocer, para aprender. Viajamos para crecer.
Viajamos porque buscamos sin saber claramente que, pero convencidos de la necesidad interior e inagotable de buscar y buscar.
Viajamos porque a veces escapamos con el corazón entristecido, queriendo ocultar ese amor en algún lugar del olvido.
Viajamos porque nos preguntamos que nos esconde el horizonte, allá a lo lejos donde el sol se apaga y la luna con sus estrellas conquistan el oscuro cielo de la noche.
Viajamos porque sentimos el llamado ancestral del camino, aquel que temprano iniciamos con nuestro primer paso de niños, esperando completarlo con un ultimo paso de ancianos envejecidos por los años, con las manos y el cuerpo agrietados por el viento del camino, pero con la certeza de haber vivido con la voluntad de un hombre libre y plenamente vivo.