miércoles, 13 de junio de 2012

Machu Pichu. Del sueño a la realidad


En verdad no recuerdo cuando fue. Supongo que en algún programa de televisión vi alguna imagen o documental de Machu Pichu por primera vez. Lamento no haber retenido ese momento en mi memoria. Si recuerdo  tener, desde mis jóvenes años de adolescencia, un fuerte deseo de conocer ese misterioso santuario reposado en la cima de una montaña. No sabía nada de historia incaica, Apus, coca y plantas sagradas, ni maestros Quechuas; la Cosmovisión Andina era algo muy lejano para mí y en gran parte todavía lo sigue siendo. Siento que la adolescencia son esos años en los que formamos los sueños y deseos mas intensos de nuestra vida, a pesar de que nos enseñan que ser adolescente es carecer o adolecer una dolencia, o hasta ser inmaduros. Del latin, “adolecere” significa “comenzar a crecer” y viene del verbo “adolere” que significa “extender la esencia”. Desde la tierna inocencia de una niño hacia el conocimiento de un adulto; este camino podemos elegir, conscientemente, transitarlo a través de sueños que nos conviertan en mejores seres humanos. Yo me soñé caminando por senderos de piedra hasta la cima de una montaña sagrada donde un santuario de sabios ancestros me esperaba. Ese sueño creó un pulsar imposible de no escuchar, ese pulsar me llevo a caminar y ese caminar me trajo hasta la montaña de mis sueños. Los Maestros nos dicen que no se puede apurar una vida y que debemos construir, desde nuestro interior, las condiciones necesarias para hacer realidad nuestros sueños y deseos mas profundos. Poco a poco, con paciencia, humildad y amor. Caminar, peregrinar, agradecer y luego compartir.


Rutas americanas


Salí de Copacabana en la mañana de un martes frio pero soleado. Como describir el dolor de un cólico renal?; los médicos dicen que es similar al dolor que sufre una mujer previo al parto, cosa imposible de comprobar por un hombre. Pero bien, había aceptado que algo debía purgar de mi interior y simplemente soltarlo; no sabía qué, pero me sentía seguro y confiado y así el dolor era mucho más tolerable. La mochila pesaba mas que nunca, los 4000msnm se sentían altísimos, pero para mi, continuar viaje era la opción más lógica, aunque en verdad iba en contra de toda lógica, razonamiento y consejo médico. Previo paso por la frontera boliviana-peruana, sellado de pasaporte y cambio de moneda, llegue a la ciudad de Puno. Al igual que Copacabana, Puno se encuentra a orillas del Lago Titicaca, así que continúe bajo la seducción irresistible del Lago, el Sol, la Luna y las Montañas. Me contacté con Ernesto Aliaga Montesinos, persona interesantísima para conocer y compartir charlas. Operador turístico (http://www.littlepointoflight.com/), fotógrafo excepcional y por sobre todo una gran persona. Me hospede en casa de su familia donde desde un cuarto en el tercer piso, despertaba viendo el Sol amanecer sobre el Lago bañando toda la ciudad y mi espíritu con sus rayos de luz dorada. Con Ernesto compartimos la atracción por los sonidos, así que organizamos un encuentro muy lindo con cuencos tibetanos, de cuarzo y digeridoo, que ojala podamos repetir en algún otro momento y lugar. Me quede unos días descansando porque aunque los cólicos aliviaron mucho, me levantaron bastante fiebre. Por lo visto había mucho que soltar. Ya recuperado un poco, agradeciendo a mis anfitriones, a Ernesto y su familia, partí hacia Cusco.

Puno, Perú

En Cusco, Ernesto me contacto con Jaqui para hospedarme en su casa junto con su familia en el barrio de Wanchaq y hacia allí fui. De nuevo me sentí como en casa y es increíble como uno va descubriendo un maestro en cada persona que conoce. Jaqui también es guía turística y una persona maravillosa para charlar y sobre todo escuchar ya que enseña Cosmovisión Andina.

La primer tarde noche fui a recorrer la ciudad y me invadió un sentimiento de alegría y agradecimiento por estar caminando nuevamente por sus coloridas calles y paseos. Cusco fue (y de alguna forma lo sigue siendo) el centro del Imperio Inca y ellos lo consideraban el centro mismo del Universo. Es una ciudad colonial con vestigios de construcciones incas en cada rincón ya que los conquistadores españoles construyeron su nueva ciudad sobre las ruinas de la capital inca. Cusco me sigue pareciendo maravillosa aunque a veces puede ser abrumadora por la fuerte actividad turística. Tengo la sensación de que en Cusco cada uno puede sentirse como en su tierra, ya que hay extranjeros de todo el mundo, abundan los restaurantes de comida internacional mezclados con mercados de productos regionales y autóctonos, y en su plaza principal, llamada Plaza de Armas, entre música andina se pueden escuchar todos los idiomas del mundo, incluidos los nativos como el quechua y el aymara. En tal sentido, Cusco continúa siendo el centro del mundo como ningún otro lugar, y creo que por sobre todo, eso significa ser un lugar de integración cultural, aunque claro está, con sus matices de capitalismo y neocolonialismo con una rara aceptación local, posiblemente por sus frutos económicos. En mi caso, disfrute mucho recorrer sus calles y mercados mientras organizaba mi visita al Valle Sagrado y a Machu Pichu.

Cusco, Perú

Mi monedero de pesos argentino devaluados no me permitía las excursiones mas confortables, agradables y atractivas, así que no tuve más opción que elegir la mas económica. Tome una minivan vía Santa Teresa (por caminos digamos algo accidentados geográficamente) hasta una Central Hidroeléctrica y desde ahí camine durante 3 horas a través de la selva hasta llegar a Aguas Calientas, pueblo desde donde se inicia el ascenso a Machu Pichu. Compartí la caminata con Ana y Eusebio, una pareja de colombianos que vienen bajando hacia Argentina (http://caminamossuramerica.blogspot.com/). Cae la noche y nos alojamos en un hospedaje para al otro día iniciar el ascenso. Mañana era el gran día, el día soñado, y a pesar del cansancio del viaje me sentía alegre y en paz como pocas veces en mi vida.

Caminata desde Hidroeléctrica hacia Aguas Calientes

A las 5:30AM iba a sonar el despertador pero mucho antes lo apague. Imposible dormir; aunque descanse placenteramente, la ansiedad podía más. Desayuno rápido con los chicos y salimos. Desde Aguas Calientes hay dos opciones para subir a Machu Pichu: 1) bus turístico a 24soles; 2) Caminata a puro ascenso y gratis; no hace falta aclarar cual elegí. Comencé a caminar todavía a oscuras atravesando la ciudad hasta el inicio del sendero, siempre en fatigoso ascenso, que lleva hasta el ingreso al parque. Inicie así el ascenso a la montaña de mis sueños. Pero aquí las montañas no son solo montañas; los incas has sabido reverenciar cada parte de la Naturaleza como un ser vivo que evoca un intenso sentimiento de lo sagrado, reconociendo y conectándose con el origen divino de todos los seres, dentro de los cuales el hombre es simplemente uno más y debe aprender a “convivir” en armonía y equilibrio con su entorno. Es así que para la Cosmovisión Andina las Montañas Sagradas son llamadas “Apus” y, no solo simbolizan, sino que “son” los espíritus tutelares de los Antepasados Protectores. Por lo tanto, ascender un Apu es una actividad de profundo respeto, trascendencia y agradecimiento, que se inicia con un pago, despacho u ofrenda ceremonial. Tomé así mis hojitas de coca seleccionada como ofrenda, llamada “K´intu”, agradecí a los Dioses por el momento cósmico en el cual se me permite vivir, crecer y aprender; pedí permiso y protección a los espíritus del Apu y comencé el ascenso. Como nunca me sentí peregrino.

Después de una hora subiendo, agotado y ya de día, llegue a la entrada, presente mi ticket electrónico de ingreso (si, el progreso y su tecnología llego a todos lados) y finalmente entre al Santuario Inca de Machu Pichu, Patrimonio Histórico Cultural de la Humanidad. Después de una corta subida llegue a una terraza desde donde se observa la Ciudadela de los Incas y la montaña sagrada de Wayna Pichu. Difícil, muy difícil explicar lo que sentí en ese momento.  Literalmente me quede inmóvil, impávido, tanto exterior como interiormente, con la vista desplegada frente a mí. Muchos corrían de un lugar a otro para buscar la mejor toma fotográfica; algunos iban hacia los distintos recorridos que hay dentro del complejo y otros buscaban la forma para recuperar aire perdido en la subida. Yo no podía moverme, ni dejar de mirar la ciudadela, los muros de piedra, las montañas, toda la imagen maravillosa de Machu Pichu; la imagen de mis sueños. El Sol, sin apuro alguno, con la sapiencia de saberse eterno, estaba pronto a asomarse detrás de una montaña. Todas las cámaras listas y todos expectantes en su posición. Un pensamiento vino a mi: “sentarse y contemplar”. Busque la terraza de cultivo más próxima, me acomodé, descalcé mis pies y percibí el suave y fresco césped. Cómodo. Me puse bien cómodo. Sereno y relajado. Respire. Conscientemente. Atento al aire puro y liviano ingresando en mi cuerpo regalándome su energía y vida. Respire. Una y otra vez. Mas y mas visitantes ingresaban y pasaban frente a mi pero era como no verlos; como estar solo pero a la vez con todos. Yo tan solo respiraba; cada vez más profundo. En un instante, divino instante, percibí un rayo de luz calentando mi rostro; alcé la vista y el Sol, el Padre Sol, el divino Surya de los hindúes, el magnífico Ra de los egipcios, Apolo de los griegos, el Tata Inti de los incas, desplegando su luz, acariciando dulcemente el cuerpo de la Pachamana, la Madre Tierra. Respire, y respire luz. El silencio y la quietud eran absolutos; lo abarcaban todo, todo estaba en armonía y natural equilibrio. Con la mente calma y apaciguada, me sentía vivo, libre y en comunión con cada parte del Valle. Me sentía un cuerpo vacio y a la vez pleno de toda la vida que me rodeaba. Estaba vivo, más vivo que nunca. Me vi fuera de mi, desde lejos, en mi sueño, en el santuario acompañado de los Apus, las Montañas y los Ancestros Protectores. Pero el sueño no era más sueño, el sueño era realidad. Respire. Profundamente. Respire junto a cada piedra, planta y ser a mi alrededor. Respire, y respire vida.

Santuario Inca de Machu Pichu

¿Cuánto tiempo transcurrió? ¿Quién sabe? ¿Habrán sido 5 o 30 minutos? 1 hora, días o vidas? No, transcurrieron aproximadamente dos horas; el Sol ya estaba alto y mucha gente estaba visitando el Santuario corriendo detrás de algún guía. Por lo pronto decidí desayunar, un mate de coca (así llaman aquí al te de coca), galletas y frutos secos. Tranquilo, sin apuro. Finalmente decidí caminar y recorres los distintos circuitos. Visite al Puente del Inca, la Puerta del Sol, ascendí hasta la cima de la Montaña Machu Pichu desde donde puede verse desde lo alto el Santuario y todo el valle rodeado de cerros, montañas, ríos y selva hasta el horizonte. Por senderos prolijamente empedrados llegue hasta la ciudadela y camine entre recintos de gigantes piedras perfectamente encastradas. En uno de ellos me reencontré con Ana y Eusebio y juntos recorrimos algunos templos mientras algunas llamas se alimentaban tranquilas sin ninguna preocupación como antes había hecho yo mismo. El día se disfrazó de tarde y comenzamos el descenso por el mismo camino de llegada, previo permiso y agradecimiento K´intu mediante. El sueño terminaba, pero el sueño y era parte de la realidad; una realidad hermosa y vivida con intensidad. Llegamos a Aguas Calientes con los últimos rayos de Sol y nos fuimos a las Termas para darle un merecido descanso al cuerpo después de la exigente jornada de caminata. El Alma estaba más plena y rebosante de vida que nunca, no le hacía falta ningún descanso, solo disfrutar. Al otro día me despedí de los chicos, ellos volvían en tren mientras yo lo haría por el mismo camino de selva bordeando las vías hasta la Estación Hidroeléctrica, donde me esperaba otra minivan que ya de noche me dejo nuevamente en Cusco. Taxi a casa de Jaqui, abrazo fuerte, charlas, alegría, emoción, gratitud y a dormir.

Vista desde Montaña Machu Pichu. 


Santuario Inca de Machu Pichu. 

¿Que hacer al otro día? No tenía nada más que pedir; todo fue perfecto. Quizás lo único que hubiese pedido es que mi amigo y hermano de la vida, Fede, estuviese conmigo al recorrer Machu Pichu, ya que con él, en nuestros años de facultad, planeábamos este viaje. El destino nos trajo en tiempos distintos pero él tan solo está a unos pocos kilómetros de distancia viajando también (http://hastalodenico.blogspot.com/). Cuestión de tiempo nomas. Pero a veces, la mayoría de las veces, la vida es más que generosa. Al otro día me reencontré con Laura Lazzarino (http://losviajesdenena.blogspot.com/) y Juan Pablo Villarino (http://acrobatadelcamino.blogspot.com/), amigos viajeros que solo conocía por sus blogs y mails enviados. Que gran regalo pasar el día con ellos visitando museos, compartiendo charlas y algo rico por las calles de Cusco. En verdad estar con ellos fue un privilegio y sentí como si los conociese de toda la vida. Abrazo eterno y con promesa de reencuentro en tierras argentas, nos despedimos. Gracias chicos. Para terminar el día de reencuentros, a la noche me junte con Sole, Simón, Agustina y Sebastián, también argentinos en viaje, que habían llegado hace unos días a la ciudad y fuimos a cenar unas ricas pizzas.

Con Laura y Juan Pablo en la Plaza de Armas, Cusco, Perú

Luego de una semana en Cusco, llego el momento de seguir viaje. Me despedí de Jaqui y su familia con otra promesa de retorno, ya que me quedo la cuenta pendiente de pasar unos días recorriendo el Valle Sagrado alrededor de Cusco. Ya veremos, el tiempo dirá y quizás, nuevamente, del sueño pase a la realidad. Salgo en bus hacia Lima, capital del Perú. 20horas de viaje y 30minutos después salgo en otro bus hacia Mancora. Otras 16horas y tras dos anocheceres en butaca semicama llego al punto de encuentro con Vicky y Fede. De la altura y frio de Cusco, a la arena y el calor de Mancora. De los Apus nevados, al horizonte infinito del océano pacifico. Es sabido que los Incas llegaron hasta estas costas donde, a través de la concha de Spondylus y joyas de metales preciosos, intercambiaban productos con otras culturas. ¿Que misterios y enseñanzas esconderán la espuma, el viento y el aire salitroso de estas playas? Otra historia por descubrir. Mientras tanto busco a los chicos por las calles de Mancora y disfruto nuevamente del Sol. Con Fede soñamos viajar por las rutas de América Latina y ese sueño esta por comenzar. Allá, tras la esquina, hawaianas y ropa liviana, Vicky y Fede vienen caminando. Todavía no me vieron, no saben que llegue, pero yo los veo y siento otra historia comenzar, otro sueño latir.

viernes, 25 de mayo de 2012

Bolivia, entre el odio, el amor y siempre La Paz


Comenzamos con un cuento:

Estaba un campesino del altiplano descansando bajo la sombra de un árbol, mascando su coquita sagrada, observando y agradeciendo a la Pachamama que generosamente le permitía sembrar algunos de sus campos y descansar otros, tal como él estaba haciendo. Así, simplemente contemplaba la maravilla de la Naturaleza y la armonía reinante en el Universo entero. En un momento llego un contingente de turistas y al verlo se le acerco un señor alto, rubio, de origen norteamericano y le pregunto: “¿Pero hombre, que hace ahí descansando? Debería aprovechar el tiempo y sembrar toda la tierra libre que tiene”. El campesino lo miró y le preguntó: “Hola hermano ¿y para que haría eso?”; Algo desconcertado, el turista respondió: “¿Cómo para que? Para tener mas productos para vender y así obtener mas ganancias, con esas ganancias podrá invertir en maquinarias y tecnología y mejorar la eficiencia de la producción y así ir progresando y logrando mayor capacidad monetaria para comprarse cosas que desee poseer y mejorar su calidad de vida”. El campesino volvió a preguntar: “¿y para que?”; ya algo indignado y disgustado, el norteamericano respondió: “¡¿Como para que?! Así, luego de años de trabajo, progreso y desarrollo, usted podrá descansar y disfrutar del fruto de su esfuerzo y vivir en paz y felicidad!”. A lo que el campesino finalmente respondió: “ahhh…ahora lo entiendo, discúlpeme señor, pero…es que justamente estoy ultimo que dijo usted es lo que estoy haciendo ahora mismo”. Sin entender y bastante ofuscado, el norteamericano volvió con el contingente de turistas dejando al campesino haciendo simplemente lo que estaba haciendo. FIN

Por tercera vez mis pasos me llevan a tierras bolivianas y debo advertir que soy la personas menos objetiva para hablar de nuestro hermano país Bolivia. Para mi Bolivia siempre ha sido difícil, pero cautivante. La primera vez que vine quede en medio de un levantamiento campesino que incluye enfrentamientos armados y bloqueos de rutas. Yo estaba maravillado. La segunda vez sufrí una infección pulmonar que apenas me permitía respirar y problemas por el mal estado de rutas incluido desmoronamientos, vuelcos y que mi bus se quede encaprichado en el medio de un rio (Edu recordará jajaja). Yo seguía maravillado. No lo puedo explicar; no es siquiera necesario. Son sus paisajes, su gente, sus colores, artesanías y música, son un conglomerado de cosas que simplemente cautivan la mirada del que los recorre.

Pero para el turista desprevenido, Bolivia puede ser bien difícil. Es una cultura muy distinta a la occidental, fundamentada en algunos valores completamente disimiles y en algún punto hasta antagónicos.  Por eso, para entender Bolivia y la Cultura Andina, nosotros los occidentales, primero debemos “des-aprender” Debemos desaprender que hay una sola verdad, que hay una única visión del mundo y que somos nosotros los que tenemos esta visión única y correcta. Solemos hablar de intercambio cultural, pero en el fondo creemos que nosotros podemos (y debemos) enseñar a los demás, y nos cuesta identificar cosas que podríamos aprender de otras cultural. Por lo tanto, si logramos desaprender y tener una visión y mente amplia, descubriremos que esto ultimo no implica poner en riesgo nuestra identidad, sino verdaderamente compartirla y enriquecerla en armonía y unidad con todos los seres del Universo.
Volviendo al cuento, realmente se contraponen dos modos bien distintos de vivir. Nosotros clasificamos al mundo en el mundo desarrollado y el subdesarrollado. Pero en el mundo andino no hay concepto que corresponda al de “Desarrollo” y no hay palabra que lo traduzca. Un concepto que corresponde en importancia al de desarrollo es ”Sumaq Qamaña” o el “convivir bien”. Esto consiste en tener muchas y buenas relaciones, cumplir con los cargos de la comunidad, estar bien con la familia y vivir en armonía con la naturaleza, animales y plantas. El patrimonio no es tan importante si se utiliza para acumular y no para compartir.
De esta forma el “desarrollo” es una eterna esperanza de un futuro prominente (a veces trágicamente inalcanzable para la mayoría de la población), mientras que el “convivir bien” nos insta a realizarnos y develarnos en el presente en armonía y comunión con nuestro entorno. Gigante distancia entre la razón lógica del norteamericano y el saber vivencial del campesino del altiplano.


Paisajes de Bolivia



Llegamos temprano a Villazón junto con Sole y Simón, almorzamos un rico almuerzo típico, compramos provisiones para el viaje y con toda la puntualidad propia de un reloj suizo, partió el tren hacia Oruro. Los tres pedíamos una sola cosa: que este tren no se contagie del tucumano y nos deje a mitad de camino. Por suerte esto no ocurrió. El viaje es muy agradable y atractivo ya que recorre todo el altiplano sur de Bolivia con paisajes de cerros y sembradíos y hasta zonas desérticas y bien áridas. Sin dudas lo mas lindo es ver la salida y la puesta del sol en el horizonte. Al llegar a Oruro bien temprano tuvimos un gran disgusto porque a Simón le robaron la billetera. Del amor al odio. Tratando de digerir la situación salimos hacia La Paz y nos hospedamos en un hostel para descansar.



Nos dijeron que a La Paz llegamos justo ya que la semana anterior había estado prácticamente paralizada por varias movilizaciones estudiantiles y obreras. Como toda gran ciudad y capital de un país, La Paz es algo caotica y convulsionada, pero atractiva y multifacética. Ubicada en un amplio valle rodeado de montañas con picos nevados, sus calles se despliegan en interminables subidas y bajadas combinando construcciones antiguas coloniales con modernas. Como dije, llegamos justo, era domingo y todo estaba muy tranquilo. Pero el lunes comenzó el normal movimiento de La Paz. Los chicos se fueron hacia Coroico y yo hacia la filial de la escuela donde estudio Yoga y Filosofía llamada Hastinapura y que esta ubicada en el barrio de Sopocachi.


Calle de Las Brujas. Área Turística de La Paz
Calle Jaén. Área Turística cultural de La Paz


Me recibieron Carlos y Esther, sus directores, y pase una semana como en casa. Del odio al amor y del amor a la PAZ en un segundo. Transcurrieron días descansando, recibiendo y brindando practicas de yoga, meditación, charlas-enseñanzas con Carlos y los chicos de la escuela y paseos por la zona. Hasta tuve la oportunidad de cumplir con una tradición de la Escuela que es ir en paseo en moto con Carlos por las calles de La Paz. La última noche era la noche de los museos y salimos a pasear junto con Zenia y Walter. Toda la ciudad era una fiesta, las calles repletas de gente, espectáculos y encuentros artísticos, los museos y centros culturales abiertos con entrada libre ofrecían variadas actividades durante todo el día. La noche estaña maravillosa y se percibía mucha alegría y felicidad en el compartir.


En la escuela junto a Esther, Zenia, Walter, Carlos y Walter

Noche de los Museos


Al otro día, tras fuertes despedidas, partí hacia Copacabana. Copacabana es un pueblo que en lo personal me gusta mucho pero está muy explotado turísticamente y yo tan ton solo deseaba pasar unos días frente al lago Titikaka, y para ello me recomendaron un albergue en las afueras del pueblo. Acampe frente al lago con una vista realmente maravillosa. El agua, el viento, la tierra, el Sol, todo estaba en armonía y equilibrio. Ver el atardecer y el amanecer desde este lugar es de una energía tan intensa e imposible de describir. Uno no solo se siente plenamente vivo, sino parte de la vida misma, tan humilde, tan pequeño, tan divino.

Así que como todavía me siento joven y como dice mi papa “viejos son los trapos”. Tome mis mochilas, hice un pacto de tolerancia y respeto con mi cólicos y otra vez a la ruta



Atardecer en el Lago Titikaka

Amanecer en el Lago Titikaka

Tras otro maravillosos amanecer, me despedí del Lago Sagrado de los Incas, Quechuas y Aymaras, el Lago Titikaka, que en aimara significa “Lago del Puma y el Pez Sagrados” Agradecí al Padre Sol, Tata Inti, por su compañía y bendición y reanude mi camino. Que simple y humilde se siente uno caminando bajo el suave abrazo de nuestro Padre Sol, y que poco lo recordamos y valoramos en nuestras ciudad con su aire contaminado y altos edificios que apenas dejan llegar su luz al frio piso de asfalto.

Paso tras paso, atentos y conscientes, vino a mi memoria un poema del poeta sufí Ibn Al-Rumi que hace reverencia a la importancia del Sol.



El Poema de los Átomos

¡Oh día, despierta!
Los átomos bailan.
Todo el Universo baila gracias a ellos.
Las almas bailan poseídas por el éxtasis.
Te susurrare al oído…
a donde les arrastra esta danza.
Todos los átomos en el aire y en el desierto…
parecen poseídos.
Cada átomo, feliz o triste…
está encantado por el Sol.
Y no hay nada mas que decir.
Nada mas.


jueves, 17 de mayo de 2012

Quebradita en mi Corazón



Lunes 7 de Mayo del 2012. 8hs de la mañana. Equipo, pasajes, documentación, todo en orden, mochilas y viandas varias preparadas, todo listo. ¿Todo? ¿Estoy yo listo?; no sabe, no contesta. reformulo pregunta: ¿Listo para qué?; otra vez, no sabe, no contesta. Por mas que uno se prepare y prepare, nunca se esta lo suficientemente listo; la mente siempre nos dice que algo falta, que algo nos olvidamos, que quizás no es lo mas conveniente, que quizás esto, quizás lo otro…quizás… opción 1: paso atrás y no salir; opción 2: soltar, entregarse y confiar. Elijo la segunda.

Entonces salimos. Papa y Marce me llevan a Retiro. Mama me viene a despedir y llega con lo justo para el abrazo. Que lindas son esas despedidas en el andén de un tren. Que cinematográficas son; que emotivo es ver tantos abrazos y deseos de buen viaje. Unos se van, otros de quedan. Pero los viajeros  siempre nos llevamos un poco de cada uno de aquellos que nos despiden; padres, hermanos, amigos, nunca viajamos solos y cuando mas lo necesitamos ese abrazo permanece bien latente en la piel. Presente.

Suena la bocina de la locomotora, fuerte tirón de arranque, estrepitoso ruido de metales quejándose y el tren, casi como despabilándose, emprende su marcha. Que difícil encontrar palabras para describir lo que se siente en ese momento. Es como una catártica  mezcla de euforia, miedo, ansiedad, alegría que se siente tan pero tan bien. Al pasar las horas, depositando la mirada en el horizonte siempre sereno, contemplando las cosas pasar, solo resta un estado de profunda paz y felicidad; maravilloso estado de plenitud. Si. Elegí bien, era la opción 2.

El vagón va lleno de gente que, esgrimiendo la más perfecta arma contra límites y prejuicios conocida con el nombre de “mate”, se van acercando los unos a los otros, compartiendo, ya que al fin y al cabo el viaje es largo y pasa mucho mas rápido reduciendo distancias, charlando y mateando. Donde hay mate, sin lugar a dudas, hay compañía. Pero tan largo no iba ser el viaje. Un piquete con unos pares de cubiertas ardiendo que unos perejiles tiran en las vías, deja a unas 300 personas, entre ellas bebes, niños, ancianos y quien escribe, varados en Rosario. Puedo tolerar este tipo de acciones pero jamás comprenderlas. Mas allá de la legitimidad de un reclamo, pasando abusivamente unos sobre otros jamás, pero jamás, se llegará a una solución. Paciencia, todo es parte del viaje. Pero mucha paciencia. Pasan las horas, se arman guitarreadas y charlas pero el agua del mate tarde o temprano se acaba, la paciencia de algunos también, comienzan los gritos y cánticos a la madre del dueño del tren (a la cual no tengo el gusto de conocer, y por lo que dicen prefiero no conocerla), los niños y bebes que en su inocencia no entienden de piquetes y comienzan a aburrirse y así, casi sin darnos cuenta, cae la noche. Después de mas de seis horas de espera llegan unos micros, gentilmente dispuestos por la Empresa, que con mucho tiempo de demora nos dejan (al fin!!!) en Tucumán. Taxi a la terminal, bus a Jujuy y después de 36horas de viaje mi cuerpo pide descanso.

En el bus conozco mis primeros compañeros de viaje (uno nunca viaja solo ¿lo dije no?) Soledad y Simón, oriundos de Tandil y en viaje hacia Ecuador. Ellos también venían en el ten y habiendo llegado a medianoche a San Salvador de Jujuy decidimos compartir una habitación en un hospedaje barato frente a la terminal. Al día siguiente partimos, ellos hacia Purmamarca y yo hacia Maimará.

 Camino a Maimará, Quebrada de Humahuaca, Jujuy. Patrimonio de la Humanidad

En Maimará me esperaba una amiga pero estaba algo preocupado porque no pude comunicarme con ella y no sabia donde vivía. “El que busca encuentra”, pensé. No se bien porque le pedí al chofer que me deje en la primer entrada al pueblo, encare la primer calle, vi dos chicos con cara de porteños entrevistando a una señora y les pregunte: “Buen día ¿conocen a Luciana?”; “¿Luciana de yoga?”; “si”; “Acá a la vuelta flaco”. Si, el que busca encuentra. Por cierto, después me entere que la señora era la esposa de Rodolfo Kusch del cual tanto he leído y admiro; para quien no conoce a este genial escritor acá va info: http://es.wikipedia.org/wiki/Rodolfo_Kusch / http://www.temakel.com/texolkusch.htm

Calles de Maimará,

Luciana es profesora de yoga y se mudo hace poco a Maimará junto con su novio Sergio, folklorista (no dejen de visitar su pagina http://www.sercanciones.com.ar/p/letras.html) y Félix, un angelito que lleva en su pancita y esta próximo a nacer. Siempre desee conocer Maimará y pasar unos días en alguna casa. Lejos de ser un pueblo turístico como Tilcara o Purmamarca, Maimará es un pueblo de habitantes de la Quebrada y algunos “forasteros”  como mis anfitriones. En sus calles se respira esa quietud y silencio tan propio de la Quebrada y que siempre busqué comprender. Siento que ese silencio tiene su origen en los mismos cerros que todo lo rodean y tanto cautivan el alma del viajero. Hasta el más descuidado turista se queda impávido ante la inmensidad de la Quebrada. Despertar y contemplar los cerros multicolores bañados por nuestro Padre Sol, lo transportan a uno a un estado de calma, serenidad y bienaventuranza.  Enseñanza de los cerros: paciencia y sabiduría; paciencia para entender que el tiempo es tan solo tiempo; sabiduría para trascender las apariencias hacia la esencia profunda de las cosas manifiestas. En mi tercera visita a la Quebrada, al fin, siento el pulsar quebradeño bajo mis pies peregrinos.

 Calles de Maimará

Pasan los días entre charlas, almuerzos y paseos. Llega la hora de partir pero antes se aproximaba una despedida en lo personal inolvidable. Hace muchos años cuando visite por primera vez Tilcara quedé maravillado por las actividades culturales y artísticas tan variadas que ofrecía el pueblo: peñas folclóricas, música variada, danza y artesanías unidas tras un aire jujeño especial. Y pensé: “que bueno sería participar en algo y dejar una pequeña huella”. Pues bien, Luciana se contactó con Mónica que es propietaria de un espacio llamado Tierra Azul (http://www.paseotierraazul.com.ar/) para realizar alguna actividad con mis cuencos, canto de mantras, percusión y sonido. Actividad que devino en un “Concierto de Cuencos y Mantras” con Luciana y Mónica en pleno centro Tilcareño. Pequeña huella, muy pequeñita, pero que alegro enormemente mi corazón.

Cuencos, fuego, Budha, Amor

Terminado el “Concierto” (un poco de vergüenza me dio el titulo…demasiado!!!) compartimos experiencias con los asistentes, comentarios, saludos y fuerte abrazo con Lu y Mónica. Eternamente agradecido por esta experiencia que espero se repita. Después salimos a festejar con Sergio y Luciana, como corresponde en la Quebrada, a una peña y luego a descansar. 

 Con Luciana y Mónica en Tierra Azul, Tilcara

Al otro día tras despedirme de los chicos y con promesa de retorno, partí nuevamente hacia Tilcara donde me reencontré con Soledad y Simón para ir juntos hacia La Quica y luego cruzar a Villazón, Bolivia. 


Me despido de la Quebrada,
mi quebradita querida que tan tuyo me hiciste.
Otra vez te dejo tras mis pasos,
pero te llevo por siempre, muy dentro de mi corazón.
Adiós mi Solcito humahuaqueño, mi cerrito, mi chinito y mi llamita,
sonidos de quenas y zampoñas, charangos y guitarras
Silencio y quietud.
Este peregrino continúa su caminar
y atesora junto a su alma
el recuerdo de nuestro eterno amor.


jueves, 16 de febrero de 2012

Peregrinar...

"Andar, andar, andar. emplear todas las fuerzas en seguir caminando bajo el abrasador e implacable sol o bajo las lluvias torrenciales del monzón. Caminar del amanecer al anochecer, sin tregua, sin descanso, con los pies llagados, amarga la boca pero viva la esperanza. Caminar por las amplias planicies, por las zigzagueantes y angostos caminos, a través de la jungla o de las cumbres nevadas. Caminar con el cuerpo extenuado, pero la ilusión mas despierta que nunca.

¡Cuanto se aprende peregrinando! ¡Cuanto tiempo para reflexionar! !Que humilde se siente uno mendigando el propio alimento y siendo a veces rechazado como un perro sarnoso! Peregrinando en medio de la grandeza de la naturaleza, sintiéndome parte del Universo, arrojando fuera de si los estúpidos vínculos y los prejuicios, combatiendo la debilidad del cuerpo con la plenitud del espíritu y sabiéndose uno hombre que tiene que luchar por encima de todo por su realización, se experimenta una profunda libertad interior y una revitalizante unión con todas las fuerzas del Cosmos.

Peregrinando pude ver y sentir al hombre mas de cerca, observar su dolor y compartir su amargura. Peregrinando se aproxima uno a si mismo y se descubren muchos aspectos ignorados de uno mismo. peregrinando se cultiva la paciencia, se escapa del tiempo y en la lucha contra los caminos se hace uno resistente como esos mismos caminos. Peregrinando se siente uno en profunda y silenciosa comunión con lo que nos rodea. Peregrinando me ha sido posible conocer el admirable carácter de mi pueblo; he aprendido a amar, he despertado a todo lo que había  a mi alrededor y que antes me pasaba inadvertido; me he sentido mas cerca de la condición humana y de mi mismo."

Fragmento del libro "Ananda, el Yogui Errante", de Ramiro A. Calle



jueves, 22 de diciembre de 2011

UN DIA COMO HOY...

Un día como hoy, pero en el año 69 Vespacio es declarado Emperador de Roma.

Un día como hoy, pero en el año 401 Inocencio I es elegido Papa

Un día como hoy, pero en el año 1933 las mujeres españolas votaron por primera vez.

Un día como hoy, pero en el año 1965 las tropas estadounidenses en Vietnam, anunciaban un alto el fuego por Navidad

Un día como hoy, pero en el año 1972 son rescatados los sobrevivientes del Accidente de los Andes

Un día como hoy, pero en el año 1987 Luca Prodan emprendía su camino hacia el cielo.

Un día como hoy, pero hace dos años atrás, con muchísima menos trascendencia que los sucesos anteriores y con mucho, pero mucho mas silencio y anonimato, un hombre con sus 30 primaveras a cuestas llenó su mochila con algunas cosas necesarias y un montón de cosas completamente inútiles. No sabia bien adonde iba. Tenia un rumbo, una ruta predeterminada, algunos mapas, algunos consejos, muchas previsiones, pero en el fondo, muy en el fondo de su ser…no sabia adonde iba.

Durante ocho meses camino a través del continente Sudamericano. Recorrió varios países, verdes campos, frondosos bosques, exuberantes selvas, agrestes montes, frías montañas, áridos desiertos, soleadas playas. Refresco sus pies en las aguas del Océano Pacifico, el Atlántico, el Mar Caribe, el gigante río Amazonas, el Lago Titicaca y otros ríos y lagos con tanto anonimato como el mismo, pero con mucha sabiduría para dar. Vio el Sol nacer en la montaña y sumergirse en el agua, tan solo para dar paso a la Luna en su divino camino.

Conoció personas increíbles, con todos los matices imaginables. Cada rostro era un maestro, cada mano era una oportunidad de aprendizaje, cada abrazo era una triste despedida. Su corazón poco a poco fue descubriendo y respondiendo algunas preguntas hasta entonces sin respuestas. Su alma fue abriendo sus ojos a un nuevo destino que siempre lo estuvo esperando. Y poco a poco, muy lentamente, fue entendiendo algunas cosas.

Ocho meses después, sus pies lo trajeron al mismo lugar desde donde había salido. Ocho meses después estaba en el mismo lugar. Pero el mismo, no era el mismo. Algo cambio. No sabía bien que, pero algo había cambiado. Y ahí escucho que le dijeron: “estas distinto”. “Pero soy el mismo”, pensó. “Siempre fui el mismo”. “Pero te ves distinto”, le volvieron a decir. “No se, me siento distinto, pero soy el mismo”, pensó nuevamente. Y ahí descubrió que en realidad, no era el mismo. Y todo lo que veía no se veía como antes. Todo parecía estar como antes de su partida, pero no estaba todo igual. Todo se veía distinto. Y ahí descubrió que su mirada había cambiado, porque el había cambiado. Se sentía mas liviano y su alma descansaba alegremente mirando el horizonte, relajada y agradecida. Ahí descubrió que un hombre nuevo había nacido en él. Un hombre más simple, más austero, más vivo. Ocho meses después, aquel que era un hombre, siguió siendo simplemente un hombre, pero distinto.

Y ahora?”, le preguntaron. “Ahora que?”, respondió. “y ahora que vas a hacer”. “no se…vivir”. Tan simple como eso. Vivir. Pero su vida, ya no era la misma.

Un día como hoy, pero hace dos años atrás mi vida cambió para siempre. Cambio completamente. Sigo tan anónimo como cualquiera estrella que se apaga en el cielo. Pero tengo la certeza, de que mi alma, nunca, pero nunca, dejará de brillar.

Gracias a todos los que me ayudaron y siguen ayudando a lo largo de este viaje llamado vida.





martes, 22 de noviembre de 2011

Otro sueño comienza caminar

Desde mi regreso, hace mucho que no escribo, que no publico ningún post.... quizás demasiado. A veces pienso que la ciudad poco a poco va asperando el corazón, pero no, no es así, solo es que el tiempo corre a otra velocidad. Si, el tiempo no es el mismo. Quien dijo que esto del tiempo es una cosa estática? En la ciudad suceden demasiadas cosas, demasiadas, y mis ojos a veces se entusiasman y quieren verlo todo, porque sino da la sensación de que me estoy perdiendo algo. Y cual es el problema de perderse algo? si mi atención esta concentrada en lo que quiero, que importa que me pierda de otras cosas? quien estableció las cosas importantes? las cosas que no podemos perdernos? las cosas que si o si debemos tener o buscar, a veces obsesionadamente, tener y tener? Y así el tener se convierte en poseer. Pero, quien posee a quien?. Y ahí, justo ahí,  recuerdo. Lo importante es tener sueños y no alejarnos de ellos. Pero los sueños tampoco son una cosa estática. no solo cambian y se modifican, sino que ademas, son necesariamente vivenciables, tal cual como el tiempo. Sino, justamente, estaríamos perdiendo el tiempo. Un sueño estático seria de lo mas triste que pueda existir. Un sueño hay que vivirlo. De que sirve soñar sino? Un sueño es un disparador, un chispa, para descubrir que es lo realmente importante para uno mismo. No para los demás, sino para uno mismo. Y así un sueño se convierte en un camino para descubrir nuestro ser mas profundo. Es mas, puedo afirmar que hasta no importa tener sueños, lo importante es vivirlos, hacerlos camino, hacerlos vida. Cada cual tendrá sus sueños: una familia, un oficio, un trabajo, amigos, un viaje...

Tengo dos amigos, casi hermanos podría afirmar, que empezaron a vivir su sueño, un sueño enorme, y quisiera compartirlo con ustedes, quizás conmigo mismo nomas. No se si habrá alguien del otro lado de la pantalla leyendo. Si se que hay alguien dentro mio que se regocija de emoción al saber que estos dos hermanos míos están viajando.

Fede y Vicky: es mucho lo que los quiero, es mas lo que los admiro y es infinitamente mas lo feliz que me hace saber que están cumpliendo su sueño: Buen viaje y nos estamos viendo siempre.

Fede, Vicky u Fusca



"No dejes . . ." 

Walt Whitman




No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,  sin haber sido feliz, 
sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento. 
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. 
No dejes de creer que las palabras y las poesías 
sí pueden cambiar el mundo. 
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta. 
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima, 
nos enseña, nos convierte en protagonistas 
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra, 
la poderosa obra continúa:
Tú puedes aportar una estrofa.

 No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre. 
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.

Valora la belleza de las cosas simples. 
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas, 
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos. 
Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta del pánico que te provoca 
tener la vida por delante. 
Vívela intensamente, 
sin mediocridad.

Piensa que en ti está el futuro 
y encara la tarea con orgullo y sin miedo. 
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron 
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros
Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas 


Porque viajamos?

Viajamos por viajar. Viajamos para saber, para conocer, para aprender. Viajamos para crecer.
Viajamos porque buscamos sin saber claramente que, pero convencidos de la necesidad interior e inagotable de buscar y buscar.
Viajamos porque a veces escapamos con el corazón entristecido, queriendo ocultar ese amor en algún lugar del olvido.
Viajamos porque nos preguntamos que nos esconde el horizonte, allá a lo lejos donde el sol se apaga y la luna con sus estrellas conquistan el oscuro cielo de la noche.
Viajamos porque sentimos el llamado ancestral del camino, aquel que temprano iniciamos con nuestro primer paso de niños, esperando completarlo con un ultimo paso de ancianos envejecidos por los años, con las manos y el cuerpo agrietados por el viento del camino, pero con la certeza de haber vivido con la voluntad de un hombre libre y plenamente vivo.